La oficina no desaparece, sino que se reconfigura como espacio estratégico para generar valor, cultura y experiencia del talento, más allá de la simple presencia física.
Según el informe *What Occupiers Want 2025* de Cushman & Wakefield y CoreNet Global, el 29% de las empresas que ajustaron la estructura de sus áreas de Corporate Real Estate en los últimos dos años trasladó dicha función hacia Recursos Humanos, reforzando la alineación entre el lugar de trabajo, la experiencia del colaborador y la estrategia de talento. En Lima, al primer trimestre de 2026, la vacancia en oficinas clase A alcanzó 10,9%, con una absorción neta positiva de 10.993 m², concentrada en un 85% en los corredores de San Isidro Financiero y Empresarial.
Dato clave: El 85% de la absorción neta de oficinas en Lima en Q1-2026 se concentró en los corredores de San Isidro, evidenciando una demanda selectiva por espacios de mayor calidad y ubicación estratégica.
Este cambio de paradigma responde a una evolución en la percepción del espacio laboral: ya no se trata solo de cumplir con una obligación de asistencia, sino de justificar la presencia física con beneficios tangibles —como mayor concentración, colaboración real e interacción significativa— que compensen el costo de tiempo y movilidad del colaborador. Tras la pandemia, el liderazgo en la gestión de espacios transitó de Recursos Humanos a Finanzas, impulsado por la necesidad de reducir costos, y ahora vuelve a integrarse a la función de talento, convirtiendo al workplace en un activo clave para la retención y atracción de profesionales.
Contexto
El mercado inmobiliario corporativo en Lima refleja esta transformación: la demanda no crece en volumen, sino en calidad. Las empresas priorizan espacios que proyecten identidad corporativa, faciliten la interacción presencial y respondan a expectativas emergentes del talento joven y altamente calificado. Esta dinámica implica que la oficina compite no solo con el trabajo remoto, sino con el uso eficiente del tiempo personal, lo que exige una redefinición de su propósito: de espacio obligado a espacio elegido por su valor.
¿Qué sigue?
La próxima fase de la transformación del workplace exigirá métricas que midan no solo ocupación física, sino impacto en productividad, innovación y bienestar. Las organizaciones que logren integrar diseño, tecnología y cultura organizacional en sus espacios tendrán ventaja competitiva. El futuro no es la ausencia de oficina, sino una oficina con propósito claro y valor comprobable.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
Español
English (United Kingdom)