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Gestión de la fatiga en aviación1Medición de horas2Planificación de turnos3Descanso activo4Monitoreo de alerta5Corrección operativaEtapas clave para seguridad operativa

La fatiga laboral sigue siendo un riesgo crítico en la aviación peruana, con datos globales que la vinculan al 20% de los accidentes aéreos, y pese a avances normativos recientes, el país aún enfrenta un retraso regulatorio frente a otros países de la región.

Según la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) de Estados Unidos, la fatiga está asociada a una quinta parte de los accidentes en operaciones aéreas a nivel mundial. En el Perú, el vacío normativo sobre la contabilización de horas de vuelo se corrigió recién el año pasado, pero sigue sin abordarse de forma integral la gestión del descanso, los turnos rotativos y la planificación operativa, factores clave para mantener altos niveles de alerta.

Dato clave: La Comisión de Investigación de Accidentes de Aviación (CIAA) identificó la fatiga y la reducción del nivel de alerta en controladores aéreos como factores contribuyentes en el accidente del 2022 en el Aeropuerto Jorge Chávez, que dejó tres fallecidos.

Desde Siplap se insiste en que la seguridad operacional no puede reducirse a la mera medición de horas voladas: requiere una estrategia integral que incluya la organización del trabajo, estabilidad en las programaciones y condiciones reales para el descanso. Esta visión se alinea con los estándares internacionales que, desde hace décadas, reconocen que un piloto bien descansado es tan crucial como un avión en perfecto estado técnico. El caso del accidente de julio de 2022 sirve como advertencia: cuando la gestión del factor humano falla, las consecuencias pueden ser irreversibles.

Contexto

La aviación peruana aún no ha incorporado plenamente los protocolos de gestión de fatiga que ya aplican países como Chile, Colombia y Brasil. Mientras que en otros lugares los sindicatos, reguladores y empresas aéreas trabajan de forma coordinada para establecer límites razonables de jornada y mecanismos de reporte proactivo, en el Perú persisten brechas en la capacitación, el monitoreo y la cultura de seguridad. Esta situación afecta directamente a todos los actores del sistema: desde los pilotos y tripulaciones hasta los controladores aéreos y, en última instancia, los pasajeros.

¿Qué sigue?

Es urgente que la Autoridad Aeronáutica Civil peruana actualice sus normas con base en evidencia científica y experiencias internacionales, y que los operadores integren estos criterios en sus manuales de vuelo y operación. Al mismo tiempo, la negociación colectiva debe seguir siendo un espacio para incorporar estándares de prevención que protejan la salud y el desempeño de los trabajadores. Cada vuelo seguro comienza con una decisión tomada días o semanas antes del despegue: la de priorizar el descanso, la planificación y la transparencia operativa.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.