Alfonso López-Chau, líder de Ahora Nación, muestra signos de indecisión tras su propuesta de interpelar al ministro Astudillo, tras descartar su censura, en un contexto de tensiones internas en su bancada.
La semana pasada, tras el conflicto entre el ministro César Astudillo y el senador Íber Maraví, López-Chau expresó estar “tentado de pedir su interpelación”, pese a haber descartado previamente la censura —ya que Astudillo fue interpelado el 17 de septiembre—. Su bancada, integrada por figuras como Indira Huilca, Ruth Luque y Mirtha Vásquez, lo presiona hacia posturas progresistas, mientras otros como Harvey Colchado y Jaime Delgado lo inclinan hacia posturas más dialogantes.
Dato clave: El 17 de septiembre, el ministro César Astudillo fue interpelado por el Congreso, y el 26 de septiembre, López-Chau sugirió una nueva interpelación, lo que generó confusión sobre su línea política.
Su ascenso partió desde su gestión como rector de la UNI, donde en el verano de 2023 permitió la entrada a delegaciones estudiantiles del sur andino que protestaban contra el gobierno de Dina Boluarte, en contraste con la postura de la UNMSM, que facilitó el allanamiento policial. Esa decisión consolidó su imagen como líder universitario con vocación de unidad, aunque su discurso de centro e izquierda —promoviendo inversión, progreso y consensos— choca con la presión interna de su bancada, que lo empuja hacia posiciones más radicales.
Contexto
La bancada de Ahora Nación se divide entre una ala dura —representada por Huilca, Luque y Vásquez— y una más dialogante —como Colchado—, lo que impide a López-Chau definir una postura clara. Aunque la derecha lo percibe como negociador, sabe que su grupo parlamentario tiene idearios complejos de conciliar. Su estilo, descrito por el excolaborador Carlos León Moya como autoritario con subalternos, contrasta con su imagen pública de líder conciliador. Esta ambigüedad lo aleja de ser una balanza parlamentaria confiable, como el caso de Jorge Nieto del PBG, quien sí calcula estratégicamente sus alianzas.
¿Qué sigue?
El nuevo rector de la UNI, tras las elecciones del 26 de septiembre, podría revelar detalles sobre convenios y finanzas de la gestión anterior, lo que podría reavivar el debate sobre su figura. Mientras tanto, su capacidad de negociación dependerá de si logra imponer disciplina vía voto libre o si se ve obligado a ceder a presiones internas, lo que profundizaría su aislamiento como líder sin rumbo claro.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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