El diputado Arturo Alegría, portavoz de Fuerza Popular, rechazó la existencia de un centro político en el Congreso y acusó al Partido Buen Gobierno de actuar como anexo de Juntos por el Perú durante el debate sobre las 66 facultades legislativas.
En declaraciones al videopódcast *Tenemos que Hablar* de *El Comercio*, Alegría criticó la alianza tácita entre Buen Gobierno, Juntos por el Perú y Ahora Nación para rechazar el dictamen que buscaba aprobar 29 de los 66 puntos propuestos por el Ejecutivo. Aseguró que Fuerza Popular fue quien impulsó el debate técnico y presentó el texto final tras un esfuerzo coordinado con el gobierno, en contraste con lo que calificó como una postura dilatoria de las bancadas opositoras.
Dato clave: De los 66 puntos de facultades legislativas propuestos, solo 20 fueron aprobados por la Cámara de Diputados gracias al apoyo de Renovación Popular y Obras; el resto fue rechazado tras una coalición entre Buen Gobierno, Juntos por el Perú y Ahora Nación.
Según Alegría, la estrategia de la oposición no fue técnica sino política: priorizaron el rechazo generalizado y el discurso de “salgamos de este trote”, sin reconocer la urgencia de cada uno de los puntos retirados del dictamen. Denunció que, incluso tras el debate técnico, representantes de Obras fueron influenciados por una “collera liderada” por Juntos por el Perú y Buen Gobierno, lo que revelaría una coordinación estrecha entre ambas fuerzas. Además, respaldó al ministro del Interior, César Astudillo, tras su enfrentamiento con el senador Iber Maraví, al que calificó como vinculado a acciones terroristas y al Conare.
Contexto
La discusión se enmarca en la tensa relación entre el gobierno de la presidenta Dina Boluarte y el Congreso, donde Fuerza Popular, con 37 escaños, busca posicionarse como contrapeso institucional. El rechazo a las 46 facultades restantes —tras la aprobación de 20— limita la capacidad del Ejecutivo para legislar por decreto en temas clave como seguridad, justicia y reformas estructurales. Analistas señalan que esta dinámica refleja la fragmentación de la oposición y la dificultad del gobierno para construir mayorías estables, especialmente tras la pérdida de apoyo tras los acontecimientos de diciembre de 2022.
¿Qué sigue?
El Ejecutivo deberá negociar nuevas propuestas legislativas en un Congreso dividido, mientras Fuerza Popular insiste en su rol de oposición constructiva. La presión por avanzar en reformas de seguridad y justicia seguirá creciendo, especialmente tras los últimos incidentes violentos. No obstante, sin acuerdos transversales, será difícil superar la lógica de bloques cerrados que ha caracterizado al actual periodo parlamentario.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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