Candidatos a la Alcaldía de Lima cerraron sus campañas el 1 de octubre con actos en distritos estratégicos, mientras se intensifican las críticas por la sustitución de Luis Rubio y las denuncias de irregularidades ante la OEA.
El jueves 1 de octubre, a tres días de las elecciones municipales del 4 de octubre, los aspirantes a la Municipalidad de Lima realizaron sus últimos actos de campaña en zonas de alto peso electoral: San Juan de Lurigancho, Villa El Salvador y Los Olivos. Rafael López Aliaga, quien asumió la postulación tras la renuncia de Luis Rubio, encabezó un mitin en Jesús María y recorrió distritos como El Agustino y Pueblo Libre, donde prometió inversiones en vías metropolitanas y seguridad ciudadana. Por su parte, Carlos Bruce, candidato de Somos Perú, realizó su cierre en el Óvalo Las Palmas de Villa El Salvador, tras una reunión con la misión de observación de la OEA, y anunció la implementación de un programa municipal «Techo Propio».
Dato clave: El 1 de octubre fue la última jornada legal permitida para actividades políticas públicas; desde las 00:00 del 2 de octubre rige el silencio electoral hasta el cierre de las mesas el domingo 4.
La renuncia de Luis Rubio como candidato a la alcaldía por Renovación Popular generó una reestructuración interna: López Aliaga pasó de ser primer regidor a encabezar la lista, lo que reavivó el debate sobre la transparencia del proceso. Carlos Bruce aprovechó este escenario para cuestionar públicamente la legitimidad de la candidatura de su rival ante la OEA y denunciar irregularidades en la gestión municipal actual, como deuda pendiente y obras inconclusas. El respaldo de Progresemos a Bruce —tras la declinación de Luis Miguel Llanos— añadió complejidad al mapa político, al evidenciar divisiones internas en los partidos de oposición.
Contexto
La tensión electoral en Lima se ha incrementado tras la falta de consenso en torno a la candidatura de López Aliaga, cuya entrada al proceso generó críticas por supuestas irregularidades en la sustitución de Rubio. Mientras algunos sectores cuestionan la transparencia del proceso, otros enfatizan la necesidad de una administración que priorice la gestión eficiente y el control de la deuda. La presencia de observadores internacionales, como la misión de la OEA, refuerza la expectativa de una elección legítima y libre de fraudes, lo que pone bajo escrutinio tanto a las autoridades electorales como a los propios candidatos.
¿Qué sigue?
El domingo 4 de octubre se celebrarán las elecciones municipales, con una jornada que promete alta participación en los distritos estratégicos. Tras el cierre de mesas, comenzará el conteo de votos y, si se requiere, un eventual balotaje. La transparencia del proceso y la aceptación de los resultados por parte de los principales actores serán claves para evitar una crisis de legitimidad en la próxima gestión municipal.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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