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Candidaturas subnacionales 2022-202633570Movimientos 20225665Movimientos 202640672Partidos 202273060Partidos 2026↓83% movimientos • ↑79,7% partidos

En las Elecciones Regionales y Municipales 2026, los movimientos regionales sufrieron una caída del 83% en candidaturas desde 2022, mientras los partidos nacionales se consolidan como actores dominantes tras la amenaza de una reforma legislativa no aprobada.

Según datos de la ONPE, en 2026 solo 5.665 candidatos a cargos subnacionales —distribuidos en 22 movimientos regionales— compiten, frente a los 33.570 que participaron bajo esa modalidad en 2022, cuando hubo 115 organizaciones regionales. En contraste, los partidos políticos de alcance nacional pasaron de 40.672 candidatos y 12 fuerzas en 2022 a 73.060 aspirantes y 41 partidos en 2026, un aumento del 79,7%. Además, el 12% de los candidatos ahora opera bajo alianzas electorales, frente a menos del 1% en el ciclo anterior.

Dato clave: En 11 departamentos del país no hay ninguna candidatura de movimientos regionales en las elecciones de 2026.

Esta transformación se explica, en parte, por la aprobación en primera votación, el 29 de mayo de 2024, de una reforma legislativa que buscaba eliminar los movimientos regionales y permitir la reelección inmediata de autoridades regionales y locales. Aunque la norma no fue ratificada en segunda votación, su existencia generó una reacción en cadena: muchos líderes regionales decidieron afiliarse a partidos nacionales para asegurar su futuro político ante la incertidumbre normativa. El politólogo Alejandro Boyco, del IEP, señala que esta dinámica respondió a una lógica de supervivencia estratégica, no a un fortalecimiento real de los partidos.

Contexto

El declive de los movimientos regionales no es solo cuantitativo, sino también territorial: su presencia se ha concentrado en Arequipa, Amazonas y Cajamarca, mientras en 11 departamentos desaparecieron por completo. En el ámbito distrital, su participación cayó del 47% al 6,3%. Esta tendencia refleja una reconfiguración del sistema partidario peruano, donde los actores nacionales amplían su alcance mediante la absorción de cuadros regionales, lo que cuestiona la autenticidad de la representación local y debilita la diversidad política regional.

¿Qué sigue?

La próxima fase dependerá de si los partidos nacionales logran consolidar una identidad regional sólida o si la falta de arraigo local genera desencanto ciudadano. Analystas advierten que, sin reformas que fortalezcan la gobernanza subnacional, el vacío dejado por los movimientos regionales podría alimentar el clientelismo y la fragmentación. El desafío será equilibrar la estabilidad partidaria con la representación auténtica de los intereses regionales.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.