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Rigidez vs Diálogo en la Comisión de ConstituciónPostura estrictaPresiónparlamentariaGiannina Avendaño frente a Graciela Chipana (Fuerza Popular)

Giannina Avendaño, presidenta de la Comisión de Constitución del Congreso, mantiene una postura inflexible en los debates parlamentarios, priorizando la interpretación estricta del reglamento frente a la tradición y el diálogo, lo que ha generado tensiones dentro de su bancada de Juntos por el Perú.

Nacida como abogada con amplia trayectoria en la Defensoría del Pueblo, Avendaño asumió la presidencia de la citada comisión tras la caída del gobierno de Pedro Castillo en diciembre de 2022. Fue designada jefa del gabinete de asesores de Roberto Sánchez cuando este ocupó el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), y luego dirigió el Centro de Formación y Estudios Turísticos (Cenfotur). Su estilo, descrito como sereno y terco, contrasta con figuras como la congresista Graciela Chipana, con quien tuvo fricciones recientes durante sesiones de la comisión.

Dato clave: Avendaño lideró la suspensión de consultas públicas en la comisión de Constitución, tras ser percibidas como maniobras dilatorias, y su dictamen rechazando todas las propuestas perdió por amplia mayoría.

Su perfil se enmarca en la tradición defensorial y en la izquierda radical de Juntos por el Perú, donde la firmeza ideológica es valorada. Aunque ha sido cercana a Roberto Sánchez, su independencia operativa —evidenciada al asumir la dirección del Cenfotur en 2022— sugiere una autonomía relativa dentro de la bancada. Su impasibilidad, lejos de ser pasividad, opera como herramienta de disciplina y resistencia política, aunque ha sido cuestionada por sectores que consideran que obstaculiza el consenso legislativo.

Contexto

La Comisión de Constitución es clave en el trámite de proyectos de ley que afectan derechos fundamentales y el ordenamiento jurídico. En los últimos meses, sus debates han estado marcados por tensiones entre la rigidez procedural y la presión política de fuerzas como el fujimorismo. Avendaño ha rechazado ceder ante reclamos basados en usos parlamentarios no escritos, lo que ha generado críticas incluso desde su propio espacio político. Analystas señalan que su actitud refleja un desgaste en los mecanismos de diálogo interbancada y un reforzamiento de posturas ideológicas en un Congreso fragmentado.

¿Qué sigue?

Avendaño continuará presidiendo la comisión hasta finales de 2024, con un calendario cargado de temas sensibles, como reformas constitucionales y leyes electorales. Su capacidad para mediar o profundizar tensiones será evaluada en próximas votaciones. Analystas políticos advierten que, sin una redefinición de sus estrategias, su estilo podría agravar la parálisis legislativa.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.