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Gobierno y Parlamento en tensiónFacultades bloqueadasExpectativa ciudadana2 meses de gestión

El presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, debe asumir un rol protagónico en la comunicación y gestión gubernamental para evitar el vacío de liderazgo que afecta la gobernabilidad del primer bimestre del gobierno de Keiko Fujimori.

En medio del bloqueo parlamentario a las facultades legislativas solicitadas por el Ejecutivo y la presión mediática por resultados prematuros, Galarreta —segundo al mando del gobierno— tendría la responsabilidad de coordinar la ejecución de metas, supervisar el desempeño ministerial y actuar como vocero oficial, especialmente en temas de coordinación institucional y evaluación de resultados.

Dato clave: Solo dos meses después de la asunción de Keiko Fujimori, ya se observan tensiones en la coordinación entre Poder Ejecutivo y Legislativo, y una alta expectativa ciudadana por avances tangibles.

La PCM debe ocupar el espacio que actualmente deja vacío el presidente del Consejo de Ministros: articular la acción ministerial, contextualizar políticas públicas y responder con claridad a la opinión pública. Mientras ministros como Marco Vinelli (Agricultura), Juan Sheput (Trabajo), Carlos Espá (Relaciones Exteriores), José Antonio Chang (Educación) y Mauricio Arnillas (Vivienda) explican sus sectores con solvencia, no pueden suplir la función integradora y estratégica que corresponde al jefe del Gabinete.

Contexto

La gestión comunicacional actual sufre de descoordinación y fragmentación, lo que genera confusión y alimenta el secretismo, un riesgo grave en un entorno de alta polarización. La falta de una voz unificada y autorizada dificulta la interpretación de políticas por parte de la ciudadanía y multiplica las especulaciones en redes sociales y medios. Además, el retraso en la aprobación de facultades legislativas retrasa la implementación de iniciativas clave y debilita la agenda del gobierno.

¿Qué sigue?

Galarreta debe convocar a los ministros para definir un cronograma de resultados con indicadores claros y comunicarlos con regularidad. Su liderazgo en la comunicación no solo reforzará la transparencia, sino que también fortalecerá la confianza institucional. El éxito del gobierno dependerá, en gran medida, de su capacidad para convertir la gestión diaria en una narrativa coherente y cercana.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.