Tras las elecciones regionales, Fuerza Popular no logró victorias en primera vuelta en ninguna de las 25 regiones, mientras Renovación Popular consolidó su hegemonía en Lima-Callao y busca extender su influencia a Lima Provincias.
Con los resultados de la ONPE prácticamente concluidos, solo Rolando Barboza (Fuerza Popular) en Lambayeque avanzará a segunda vuelta contra César Perales (Somos Perú). Fuera del área metropolitana, Renovación Popular solo se enfrentará a una segunda vuelta en Lima Provincias. El análisis revela que, si la norma de 30% para evitar ballotage —aplicada en regiones— se usara en la Municipalidad de Lima, habría una segunda vuelta entre Renovación Popular y Avanza País, ya que ninguna superó ese umbral.
Dato clave: En las elecciones regionales 2026, Fuerza Popular no obtuvo victorias en primera vuelta en ninguna de las 25 regiones del país.
La importancia de las regiones como actor político ha crecido con la consolidación de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales (ANGR), que ha sido utilizada por gobiernos centrales sin mayoría parlamentaria para construir alianzas. Esta estrategia se remonta a Pedro Pablo Kuczynski, quien en 2016 priorizó el diálogo con los gobiernos regionales ante una oposición congresal fuerte. La práctica se mantuvo con Martín Vizcarra y Francisco Sagasti, aunque se volvió más caótica bajo Pedro Castillo y se enturbió bajo Dina Boluarte tras el escándalo de regalos recibidos por el gobernador de Ayacucho, Wilfredo Oscorima.
Contexto
Analistas como Paulo Vilca del IEP advierten que la descentralización peruana ha avanzado en transferencia de competencias (salud, educación), pero no en institucionalidad regional. La falta de acompañamiento técnico y planificación ha limitado la capacidad de los GORE para gestionar eficazmente sus funciones. Además, la relación entre el centro y las regiones se ha convertido en una red de triangulaciones ministerio-alcalde-congresista, donde sectores como Vivienda, Transportes y Economía funcionan como puertas giratorias para intereses locales. Keiko Fujimori, sin mayoría en el Congreso, podría ver en las regiones un eje de reconstrucción política, pero le falta un discurso descentralista auténtico, más allá de visitas simbólicas.
¿Qué sigue?
La próxima etapa exigirá una reflexión profunda sobre el diseño institucional del descentralismo: ¿cómo fortalecer la capacidad técnica de los GORE y no solo sus finanzas? Además, los partidos políticos deben superar su lógica centralista y construir alianzas regionales sólidas. Si no, la fragmentación territorial seguirá debilitando la gobernabilidad nacional.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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