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Apagar el router: beneficios y riesgos1Ahorro energético2Mejora seguridad3Riesgo de desconexión4Actualizaciones automáticas5Exposición a radiación5 pasos clave para decidir

Apagar el router Wi-Fi por la noche puede generar ahorros energéticos y mejorar la seguridad, pero no es recomendable si hay dispositivos críticos que requieren conexión continua.

El router, como uno de los pocos equipos domésticos que opera sin interrupción, consume electricidad incluso cuando no se utiliza activamente la red. Según análisis técnicos, su desconexión nocturna evita el consumo pasivo durante varias horas, aunque el impacto en la factura eléctrica varía según el modelo y la duración del apagado. Asimismo, esto reduce temporalmente la exposición a intentos de acceso no autorizado, aunque no sustituye medidas de seguridad esenciales como contraseñas robustas, actualizaciones de firmware y protocolos de cifrado.

Dato clave: Un router promedio consume entre 5 y 20 vatios en funcionamiento continuo; al apagarse 8 horas diarias, el ahorro anual podría superar los 5 kWh según el modelo.

La decisión de desconectarlo depende del entorno doméstico. Si hay cámaras de seguridad, alarmas, sensores, asistentes inteligentes o telefonía IP operando durante la madrugada, apagar el equipo afecta su funcionalidad. Por otro lado, reiniciar el router periódicamente —no necesariamente cada noche— ayuda a resolver problemas temporales de conectividad y permite aplicar actualizaciones automáticas programadas por el proveedor en horarios de baja demanda. En viajes prolongados, sí es una práctica recomendable, siempre que no haya sistemas esenciales dependientes de Internet.

Contexto

La preocupación por el consumo energético y la ciberseguridad ha impulsado el debate sobre hábitos digitales cotidianos. Expertos en ciberseguridad recalcan que la protección efectiva no radica en desconectar dispositivos, sino en mantener configuraciones seguras y actualizadas. En cuanto a la exposición a radiación, organismos internacionales como la OMS y la ICNIRP aseguran que las redes Wi-Fi operan con radiofrecuencias no ionizantes, dentro de límites de seguridad ampliamente establecidos, y no representan un riesgo comprobado para la salud humana.

¿Qué sigue?

La tendencia apunta hacia routers más eficientes energéticamente y con gestión inteligente de energía, capaces de reducir consumo sin desconectarlos completamente. Para los usuarios, lo ideal es evaluar sus necesidades específicas: si no hay dispositivos críticos conectados, apagar el router por la noche puede ser una medida práctica y económica. En caso contrario, configurar horarios de apagado selectivo o usar programadores inteligentes ofrece una solución intermedia.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.