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Respuesta glucémica tras una comida1Ingesta2Pico (1h)3Normalización(2h)4Insulina activaProceso fisiológico normal en personas sanas

La tendencia de monitorear y temer los picos de glucosa en sangre en personas sanas ha generado debate entre expertos, quienes señalan que tales elevaciones son fisiológicas y transitorias, no necesariamente dañinas.

En los últimos años, el uso de monitores continuos de glucosa (CGM) se ha extendido entre población sin diabetes, impulsado por figuras del bienestar que advierten de riesgos como desequilibrios hormonales o acné ante cualquier incremento de azúcar. No obstante, especialistas como Jennifer Sherr, endocrinóloga pediátrica de la Facultad de Medicina de Yale, y Adrian Brown, profesor de nutrición de University College London, cuestionan esta visión alarmista, destacando que en individuos con metabolismo saludable los niveles de glucosa suelen normalizarse en un máximo de dos horas tras una comida.

Dato clave: En personas sanas, el pico de glucosa tras una comida ocurre aproximadamente una hora después de ingerir alimentos y vuelve a su nivel basal en un plazo máximo de dos horas, sin consecuencias negativas si el metabolismo es normal.

La elevación de glucosa en sangre es una respuesta natural ante la ingesta de carbohidratos, ya que estos se descomponen en glucosa, la cual ingresa al torrente sanguíneo. El páncreas contrarresta esta subida liberando insulina, hormona que permite que las células absorban la glucosa para generar energía. Incluso durante el ejercicio intenso, el cuerpo libera adrenalina, lo que estimula al hígado a liberar glucosa adicional como combustible para los músculos. En cambio, en personas con diabetes, la producción o acción de la insulina es deficiente, lo que puede provocar hiperglucemia persistente y riesgos graves, por lo que en estos casos sí es crucial controlar la alimentación, el ejercicio y los niveles de glucosa mediante monitoreo y medicación.

Contexto

La popularización de los CGM y la difusión de ideas extremas sobre la “intolerancia al azúcar” han generado una cultura de vigilancia excesiva, incluso en personas sin riesgo metabólico. Expertos advierten que esta percepción puede llevar a restricciones alimentarias innecesarias y ansiedad alimentaria. La endocrinóloga Sherr y el nutricionista Brown coinciden en que demonizar los picos glucémicos transitorios ignora la fisiología humana: el organismo está diseñado para manejar fluctuaciones normales de glucosa sin daño permanente. Esto plantea una necesidad urgente de educar al público sobre la diferencia entre respuestas fisiológicas saludables y patológicas reales.

¿Qué sigue?

Se espera que estudios futuros profundicen en la variabilidad interindividual de las respuestas glucémicas y en cómo factores como la composición microbiana intestinal influyen en la tolerancia a los carbohidratos. Mientras tanto, los profesionales de la salud recomiendan enfocarse en patrones alimentarios sostenibles y no en la eliminación drástica de grupos alimentarios sin justificación médica.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.