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Origen del vuelo: convergencia vs herenciaEvolución convergenteAntepasado volador57 rasgos compartidos, pero vías distintas

Un fósil de 125 millones de años, descubierto en China, confirma que aves y dinosaurios microrraptorinos evolucionaron el vuelo por vías independientes, sin compartir un antepasado volador.

El estudio, publicado este martes en *Nature Communications* por un equipo internacional liderado por científicos de China e Italia, presenta *Norellraptor barsboldi*, un microrraptorino de 57 cm hallado en la formación Jiufotang (noreste de China), con una antigüedad comprendida entre 145 y 100 millones de años. El ejemplar, excepcionalmente conservado y con restos de plumaje, reveló que ambos grupos desarrollaron estructuras para volar mediante procesos evolutivos distintos y en órdenes temporales opuestos.

Dato clave: Aunque aves y microrraptorinos comparten 57 rasgos morfológicos relacionados con el vuelo —el 30 % de sus características clave—, estos surgieron bajo secuencias anatómicas divergentes, sin un modelo genético compartido.

El hallazgo resuelve una larga controversia en paleontología: si el vuelo emergió una sola vez en el ancestro común de los Paraves o si se originó de forma convergente. Hasta ahora, los fósiles de microrraptorinos, mayoritariamente hallados en China, mostraban plumas en extremidades anteriores y posteriores, lo que sugería capacidades de planeo o vuelo. Sin embargo, el análisis detallado de *Norellraptor* demuestra que, si bien compartieron presiones ambientales similares, las adaptaciones no fueron heredadas, sino construidas de manera independiente. Los investigadores observaron que en el linaje aviar, primero se modificaron la cintura pectoral y las articulaciones del ala, mientras que en los microrraptorinos, las primeras transformaciones fueron el acortamiento de los dedos para reducir su función de agarre, seguido mucho después de la aparición del esternón alargado y cambios en los hombros.

Contexto

Análisis: la evidencia osteohistológica del fémur y el radio de *Norellraptor* muestra un crecimiento óseo discontinuo, distinto al de las aves modernas, lo que refuerza la idea de que sus alas se formaron bajo dinámicas biológicas propias. Este descubrimiento refuta la hipótesis de un “diseño prefigurado” en el antepasado común y subraya la importancia de las presiones selectivas independientes en la evolución de funciones complejas. Expertos internacionales califican el hallazgo como un hito que reescribe la narrativa de la conquista aérea por los vertebrados, destacando la plasticidad evolutiva en respuesta a nichos ecológicos similares.

¿Qué sigue?

Los científicos planean extender el análisis a otros fósiles de la formación Jiufotang para identificar si esta evolución convergente fue un patrón generalizado entre los Paraves. Asimismo, se intensificarán los estudios genómicos comparativos en especies vivas para reconstruir los mecanismos moleculares subyacentes. Este enfoque multidisciplinario podría arrojar luz sobre cómo la evolución reutiliza estructuras anatómicas preexistentes bajo presiones selectivas similares, con implicaciones más allá de la paleontología.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.