Una técnica rusa de 20 años falleció en Siberia tras supuestamente exponerse al Yersinia pestis en un laboratorio de peste; EE.UU. monitorea el caso por riesgo de transmisión aérea, aunque las autoridades rusas descartan emergencia.
El fallecimiento ocurrió en el Instituto Antipeste de Siberia y el Lejano Oriente, en Irkutsk, y fue confirmado por el gobernador local Ígor Kobzev, quien indicó que la causa fue una neumonía de etiología indeterminada. Según fuentes no verificadas citadas por medios rusos, la mujer, identificada como Daria, habría estado en Buriatia, zona endémica de peste en roedores salvajes, o manipulado un tubo de ensayo con el patógeno. Al menos 200 personas en contacto con ella permanecen bajo vigilancia médica.
Dato clave: El organismo ruso Rospotrebnadzor confirmó que inspeccionó el instituto y no halló situaciones de emergencia, y que no se han registrado otros casos entre el personal.
El Instituto Antipeste fue fundado tras un brote de la década de 1920 y es una institución de referencia en el estudio de Yersinia pestis, bacteria responsable de la Peste Negra, que causó la muerte de hasta la mitad de la población europea en el siglo XIV. La forma neumónica de la enfermedad es altamente letal si no se trata a tiempo, aunque es susceptible a antibióticos. Su transmisión persona-a-persona, por vía aérea, es lo que preocupa a las autoridades sanitarias internacionales.
Contexto
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, expresó seguimiento activo al caso, destacando que, si bien no hay motivos para alarma, cualquier exposición controlada que se salga de sus límites puede propagarse rápidamente. Expertos consultados, como el Dr. Simon Clarke, de la Universidad de Reading, recalcan que, a diferencia de la pandemia de COVID-19, los protocolos de bioseguridad en laboratorios de alto nivel suelen contener eficazmente estos riesgos. El Kremlin, por su parte, instó a la población a desestimar rumores y confiar en los informes oficiales.
¿Qué sigue?
Se intensificará la vigilancia epidemiológica en la región de Irkutsk y Buriatia, así como la revisión de protocolos de bioseguridad en los laboratorios rusos de nivel P3 y P4. Las autoridades internacionales, incluido el CDC de EE.UU., continuarán monitoreando cualquier señal de propagación comunitaria. A largo plazo, el caso reabre el debate sobre los estándares de seguridad en centros de investigación con patógenos de alto riesgo, especialmente en zonas remotas con presencia natural de enfermedades endémicas.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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