Las poblaciones globales de fauna silvestre cayeron un 73 % entre 1970 y 2022, según el Informe Planeta Vivo de WWF, aunque se observan señales de recuperación en especies clave y sectores productivos.
El análisis, elaborado por la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL) y basado en 35.803 tendencias poblacionales de 5.790 especies de vertebrados, revela una caída promedio del 73 % en 52 años. Los ecosistemas de agua dulce fueron los más afectados (−85 %), seguidos por los terrestres (−69 %) y los marinos (−59 %). Aunque el panorama general es preocupante, la mitad de las poblaciones estudiadas mostraron estabilidad o crecimiento, con casos destacados como el tigre, el atún rojo y la tortuga verde, esta última pasando de “En Peligro” a “Preocupación Menor” en la Lista Roja de la UICN.
Dato clave: Entre 2010 y 2025, las poblaciones de tigres salvajes aumentaron más de un 70 %, mientras que el atún rojo del Atlántico y del Pacífico ya no se considera sobreexplotado.
La principal amenaza sigue siendo la pérdida y degradación de hábitats (hasta 30 % de los casos), seguida por la sobreexplotación (23 %) y el cambio climático (14 %). Estas presiones están vinculadas a fallos estructurales en los sistemas alimentario, energético y financiero, que impulsan la degradación ambiental y financian actividades perjudiciales. En 2023, 7,3 billones de dólares se destinaron a actividades dañinas para la naturaleza, frente a solo 220.000 millones para su protección y restauración.
Contexto
Análisis: El sector energético avanza hacia la solar, ya la fuente más económica en la mayoría de países, aunque el ritmo sigue siendo insuficiente. En agricultura, ya se perciben avances hacia una producción más sostenible y comercio responsable. El sector financiero, por su parte, está iniciando su transición hacia inversiones verdes, aunque permanece en fases tempranas. WWF subraya que los éxitos en conservación —como la recuperación del tigre o la tortuga verde— demuestran que con objetivos claros y planes revisables es posible revertir tendencias negativas.
¿Qué sigue?
La transición hacia sistemas económicos sostenibles requiere acelerar la inversión verde y fortalecer las políticas de conservación. El próximo paso crítico es escalar las iniciativas exitosas a nivel global y asegurar que los sectores productivos transformen sus cadenas de valor. Como señala WWF, el momento exige acción coordinada: los datos ya no solo alertan, sino que ofrecen un mapa claro de lo que funciona.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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