El cambio climático impulsa el desplazamiento forzado en el sudeste asiático, con hasta 40,5 millones de personas en riesgo para 2050, según la OIM.
La directora general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Amy Pope, advirtió que fenómenos como el ascenso del nivel del mar, las inundaciones y las sequías están erosionando los medios de subsistencia en la región, especialmente en zonas densamente pobladas y con recursos limitados. En el peor de los escenarios, hasta 40,5 millones de personas en el sur de Asia podrían verse obligadas a abandonar sus hogares para 2050.
Dato clave: Según la OIM, cuando las comunidades ya no pueden producir alimentos ni alimentar a su ganado, el desplazamiento se convierte en la primera estrategia de adaptación.
La experta destacó que la tecnología, especialmente la inteligencia artificial, puede jugar un papel crucial en la prevención de crisis humanitarias al permitir pronósticos más precisos sobre qué comunidades están en mayor riesgo. Al integrar datos meteorológicos con información sobre actividades económicas locales, las autoridades podrían anticiparse a los desastres y ejecutar medidas de resiliencia como la modernización de prácticas agrícolas, capacitación laboral o reubicaciones planificadas. No obstante, Pope reconoció que la falta de financiamiento sigue siendo un obstáculo importante, ya que los gobiernos enfrentan dificultades para acceder a mecanismos de financiación climática disponibles.
Contexto
El sudeste asiático, con sus grandes concentraciones urbanas y zonas rurales altamente dependientes de la agricultura y la pesca, es particularmente vulnerable al cambio climático. La migración interna e internacional ya es una respuesta común, y existen rutas migratorias consolidadas que podrían ser fortalecidas para aprovechar oportunidades laborales en destinos con escasez de mano de obra. Sin embargo, sin una coordinación regional y apoyo financiero sostenido, los desplazamientos podrían volverse caóticos y generar crisis humanitarias de gran escala.
¿Qué sigue?
La OIM insiste en que invertir en prevención y adaptación es más económico que responder tras un desastre. Se prevé que los esfuerzos futuros se enfoquen en escalar soluciones basadas en datos, mejorar el acceso a financiamiento climático y promover marcos migratorios flexibles que reconozcan el desplazamiento climático como una realidad estructural.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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