Un estudio longitudinal revela una caída de 4.000 palabras habladas al día en 17 años, con una pérdida acumulada de casi 110.000 palabras anuales, equivalente a una novela corta.
Según investigación publicada en *Perspectives on Psychological Science* y liderada por los científicos Valeria Pfeifer y Matthias Mehl, se analizaron los hábitos verbales de más de 2.000 personas en EE.UU., México, Australia y Europa durante un período de 15 años. Los resultados mostraron una reducción sostenida: en 2007, los participantes pronunciaban alrededor de 16.000 palabras diarias; para 2024, esa cifra descendió a aproximadamente 12.000, lo que equivale a una pérdida de 4.000 palabras por día.
Dato clave: La reducción anual alcanza las 110.000 palabras habladas, una cantidad equivalente al contenido de una novela corta.
Los investigadores señalan que, si bien el estudio no identifica causas directas, apuntan a factores como el auge de los dispositivos móviles, la digitalización de la comunicación y el impacto de la pandemia de covid-19 —que intensificó el aislamiento social y el trabajo remoto— como factores contribuyentes. Mehl aclara que esta tendencia se observa principalmente en sociedades occidentales e individualistas, mientras que en culturas colectivistas, donde la interacción cara a cara sigue siendo central, los patrones podrían ser distintos. Además, la investigación distingue entre el volumen de palabras habladas y el total de palabras comunicadas: aunque ahora escribimos más (por mensajes, redes o correos), la comunicación oral directa ha disminuido notablemente.
Contexto
La investigación se basa en una actualización de un estudio anterior de 2007, que ya había cuestionado la creencia popular de que las mujeres hablan más que los hombres. Esta nueva ronda, con una muestra cuatro veces mayor, permitió detectar una tendencia a largo plazo y reveló que la caída en la comunicación oral es más pronunciada entre las personas menores de 25 años. El hallazgo se enmarca en una preocupación creciente sobre la “epidemia de soledad” en países desarrollados, donde la falta de interacción verbal se asocia con impactos negativos en la salud mental y el tejido social. Expertos advierten que esta reducción no solo afecta la calidad de las relaciones personales, sino también habilidades comunicativas fundamentales, como la empatía y la capacidad de resolver conflictos.
¿Qué sigue?
Los investigadores proponen estrategias simples pero efectivas para revertir la tendencia, como retomar conversaciones cara a cara con vecinos, colegas o desconocidos en espacios públicos. Mehl insiste en que, aunque los medios digitales son inevitables, no deben reemplazar por completo la comunicación oral. La próxima fase del estudio incluirá analizar cómo influyen específicamente las plataformas y los estilos de uso en la calidad de la interacción humana.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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