La inversión minera en Perú alcanzaría US$ 8,000 millones en 2026, su mejor nivel desde 2014, impulsada por proyectos como Tía María y optimizaciones en Shougang y Antamina.
Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y el Instituto Peruano de Economía (IPE), el sector minero registraría un crecimiento anual del 34% en 2026, con desembolsos de US$ 3,300 millones en el primer semestre. La inversión privada en su conjunto se expandiría 15% durante el año, con tasas de crecimiento a doble dígito en sectores no mineros, respaldadas por un aumento del 24% en importaciones de bienes de capital y un crecimiento del 12.9% en el consumo interno de cemento durante el primer semestre.
Dato clave: La inversión minera cerraría 2026 con más de US$ 8,000 millones, su nivel más alto desde 2014.
Este dinamismo se enmarca en un entorno empresarial más favorable, con expectativas positivas en 28 de los 33 meses transcurridos desde 2024, tras un prolongado periodo de pesimismo entre 2020 y 2023. La inversión no minera —que representa casi el 90% del total— también mantendría un ritmo robusto, con crecimiento proyectado del 14% en el tercer trimestre y 15% anual. El impulso se tradujo en la creación de más de 240,000 empleos formales en los últimos 12 meses a agosto, superando el promedio decenal de 146,000 puestos.
Contexto
El avance del sector minero responde a la reactivación de proyectos en construcción, como Tía María en Arequipa, y a obras de optimización en operaciones existentes como Shougang (Ica) y Antamina (Áncash). No obstante, persisten riesgos que podrían afectar la sostenibilidad del crecimiento: la contención del fenómeno de El Niño (FEN), la conflictividad social, la tramitología burocrática y, especialmente, el avance de la minería ilegal. Según el IPE, las exportaciones informales de oro podrían alcanzar US$ 16,000 millones en 2026, mientras que el 64% de las empresas mineras considera que la inseguridad desincentiva la inversión —una proporción que duplica la registrada en Chile—.
¿Qué sigue?
Para 2027, se espera que la inversión no minera mantenga tasas positivas a pesar del FEN, diferenciándose de episodios anteriores como 1998, 2017 o 2023. En cuanto a la minería, su sostenibilidad dependerá del inicio de nuevos proyectos tras la culminación de Tía María a fines de 2027, lo que exigirá superar los desafíos institucionales y sociales que hoy frenan la aprobación de nuevas inversiones.
📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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