Transelec, líder chileno en transmisión eléctrica, reevalúa su estrategia en Perú tras alcanzar temprano su meta de duplicar operación y busca expandirse en minería mediante líneas, baterías y proyectos de agua.
La compañía, presente en el país desde noviembre de 2016 mediante su filial Conelsur, logró antes de lo previsto su objetivo anterior de expansión gracias a la adquisición de los activos de transmisión complementarios de Statkraft Perú, que suman 522 km de líneas de alta tensión y 23 subestaciones operando en niveles de 50 a 220 kV. Tras esta operación, que incrementó en 50% sus ingresos y participación de mercado, el gerente general Arturo Le Blanc confirmó que ahora persigue duplicar nuevamente su escala de operación en un horizonte de cuatro años, según lo anunciado en 2023.
Dato clave: La adquisición de Statkraft Perú elevó en 50% los ingresos y la cuota de mercado de Conelsur, consolidando su posición como principal transmisora del país.
Con una década de operaciones en Perú, Transelec mantiene conversaciones en curso con empresas mineras para explorar nuevas oportunidades, especialmente en servicios complementarios a la transmisión: almacenamiento energético mediante baterías y abastecimiento de agua industrial. Aunque actualmente su única actividad en el país es la transmisión eléctrica, la empresa busca transformarse en un socio integral para el sector minero, aprovechando su experiencia en Chile en proyectos de baterías y manejo de agua. Le Blanc destacó que, si bien el contexto minero peruano difiere del chileno, se prevé una creciente demanda de agua en corto y mediano plazo, lo que abre espacios para inversiones estratégicas.
Contexto
Análisis: La iniciativa responde a la creciente demanda energética y hídrica impulsada por la expansión minera en el país, especialmente en regiones áridas donde los proyectos requieren soluciones integradas. La falta de infraestructura de almacenamiento con baterías en Perú representa una oportunidad temprana para Transelec, que podría liderar este nicho emergente. Además, la regulación energética peruana favorece la participación de inversionistas extranjeros en infraestructura crítica, lo que facilita su inserción en nuevos segmentos.
¿Qué sigue?
La compañía evalúa oportunidades en todo el territorio nacional, aunque mantiene confidencialidad sobre proyectos específicos en desarrollo. Se espera que los acuerdos con empresas mineras se concreten en los próximos 12 a 18 meses, con foco en regiones con alta actividad extractivista. Si bien no se han revelado montos de inversión, el enfoque integrado sugiere una apuesta de largo plazo, con potencial para atraer alianzas público-privadas.
📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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