Verónica Ramírez exige explicaciones tras la muerte de su esposo, Julián Curo-Churata, de 47 años, fallecido el 28 de setiembre bajo custodia del ICE en Luisiana, tras tres meses de detención.
El inmigrante peruano, residente en Maryland desde hace 17 años con permiso de trabajo, fue detenido el 27 de junio y trasladado el 29 de junio al centro de detención Richwood, en Luisiana. Su esposa recibió la noticia de su fallecimiento el 29 de setiembre mediante una llamada de un agente del ICE, quien no detalló las circunstancias; horas después, una funeraria confirmó que Curo-Churata había fallecido cerca de las 4:30 a.m. El ICE señaló que sufrió complicaciones médicas y fue trasladado a un hospital, aunque la causa de muerte aún no ha sido revelada.
Dato clave: “Me dijeron: ‘No sabemos qué pasó, simplemente se puso malo, íbamos al hospital y se murió’”, según el testimonio de Ramírez.
Curo-Churata tenía un proceso migratorio pendiente: un juez rechazó a mediados de septiembre su solicitud de alivio migratorio y su petición de salida voluntaria. Su familia había considerado su retiro voluntario como alternativa para evitar prolongada detención. El ICE también mencionó un caso previo por conducción con licencia vencida y una sentencia judicial separada en Maryland. La autopsia, cuyos resultados podrían demorar hasta tres meses, es clave para esclarecer lo ocurrido.
Contexto
Análisis: La muerte de Curo-Churata reabre el debate sobre las condiciones en los centros de detención del ICE, donde en los últimos años se han registrado decenas de fallecimientos bajo custodia, muchos sin explicaciones públicas claras. Organismos de derechos humanos han denunciado reiteradamente deficiencias en la atención médica y falta de transparencia. La esposa, como muchas otras familiares, enfrenta una lucha por el acceso a la verdad, mientras el sistema migratorio estadounidense sigue operando con altas tasas de detención y largos plazos de resolución de casos.
¿Qué sigue?
La familia espera los resultados de la autopsia, que podrían tardar hasta tres meses, para obtener respuestas sobre la causa exacta del fallecimiento. Ramírez insiste en que se investigue a fondo lo sucedido durante las últimas horas de su esposo y se rindan cuentas, en un contexto donde cientos de personas mueren cada año bajo custodia migratoria sin que se esclarezcan las circunstancias. Su caso se suma a la creciente presión internacional por reformar las prácticas del ICE.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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