El embajador de Chile en Israel, Gabriel Zaliasnik, fue identificado como imputado en una investigación por presunto tráfico de influencias en nombramientos judiciales, tras declaraciones de uno de los principales investigados.
La Fiscalía Regional de Valparaíso investiga a Zaliasnik por supuestamente intervenir en la selección de jueces junto al abogado Luis Hermosilla y el jurista Samuel Donoso, según testimonios rendidos a fines de agosto. Aunque su calidad es la de imputado —lo que implica que está bajo investigación pero sin cargos formales—, el Ministerio Público ya solicitó 17 años de cárcel contra Hermosilla, el presunto cabecilla de la trama.
Dato clave: El caso surgió tras declaraciones de Hermosilla ante la Fiscalía en agosto, donde señaló que Zaliasnik participaba en conversaciones sobre candidatos para cargos judiciales.
La investigación se intensificó tras la publicación de testimonios que apuntan a que Zaliasnik habría utilizado su posición para influir en designaciones con fines personales o estratégicos. Aunque el Gobierno de José Antonio Kast decidió no removerlo de su cargo diplomático en junio, argumentando que las investigaciones no afectan las designaciones oficiales, la presión mediática y judicial ha mantenido al embajador en el centro de la atención. Zaliasnik, profesor de derecho penal en la Universidad de Chile y expresidente de la Comunidad Judía de Chile (2006–2010), ha sido polémico por sus declaraciones a favor de la ofensiva israelí tras los ataques de Hamás en octubre de 2023, lo que le valió una exigencia de disculpas por parte del propio Ministerio de Relaciones Exteriores tras su aparición en el programa *Defending Israel*.
Contexto
Análisis: El caso refleja tensiones entre la independencia judicial y la posible injerencia de figuras públicas en el Poder Judicial. La Fiscalía busca esclarecer si hubo intercambio de favores a cambio de nombramientos, una práctica que socava la credibilidad del sistema judicial chileno. La reacción del Ejecutivo —mantener a Zaliasnik a pesar de la indagatoria— ha generado críticas desde sectores opositores y de la sociedad civil, que exigen transparencia. Paralelamente, el embajador sigue desempeñando sus funciones en Tel Aviv, aunque su imagen institucional se ha visto afectada por las acusaciones y sus polémicas declaraciones sobre el conflicto israelí-palestino.
¿Qué sigue?
La Fiscalía de Valparaíso continuará recabando pruebas y escuchando testigos clave antes de decidir si formaliza cargos contra Zaliasnik. Si se confirma su participación en el presunto tráfico de influencias, podría enfrentar penas de hasta cinco años de presidio. Mientras tanto, la Comunidad Judía de Chile y organizaciones de derechos humanos observan atentamente los desenlaces, al tiempo que el Ministerio de Relaciones Exteriores evalúa si reforzará los protocolos de selección diplomática.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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