EE.UU. desplazó drones MQ-9 Reaper a Colombia y Ecuador como parte de una nueva estrategia de vigilancia y posible acción directa contra cárteles en Sudamérica.
Según información del *New York Times*, Estados Unidos trasladó desde África al menos dos drones MQ-9 Reaper a Sudamérica, con confirmación oficial del ministro ecuatoriano de Defensa, Gian Carlo Loffredo, quien indicó que ya operan en el espacio aéreo ecuatoriano. El viernes, el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, reveló que ataques contra objetivos terrestres están “sobre la mesa” en la campaña contra los cárteles latinoamericanos.
Dato clave: Ecuador se convirtió en el primer país de la región en permitir operaciones militares conjuntas con EE.UU. bajo el gobierno de Daniel Noboa.
La iniciativa se enmarca en un giro estratégico que amplía la cooperación militar más allá de las operaciones navales en el Caribe y el Pacífico oriental. En Ecuador y Colombia operan grupos designados por Washington como organizaciones terroristas, como Los Choneros, y las acciones ya se enfocan en interceptar embarcaciones pesqueras usadas como centros logísticos en alta mar. Analistas destacan que los Reaper no solo mejoran la vigilancia, sino que permiten seguimiento continuo y en tiempo real, facilitando operaciones terrestres coordinadas.
Contexto
Análisis: La incorporación de los MQ-9 Reaper marca un cambio en la presencia militar estadounidense en la región, según Mario Pazmiño Silva, coronel retirado del Ejército ecuatoriano y experto en seguridad. La principal novedad radica en su capacidad de permanencia prolongada sobre zonas críticas, especialmente en la frontera colombo-ecuatoriana, donde se registra intensa actividad de tráfico de drogas. Esta herramienta transforma la inteligencia de intermitente a continua, optimizando la toma de decisiones antes de ejecutar operativos nacionales.
¿Qué sigue?
Se anticipan operaciones más directas contra infraestructura terrestre de los cárteles, con posibles ataques a laboratorios y rutas terrestres. La expansión de la cooperación militar podría extenderse a otros países de la región, aunque generará debates sobre soberanía y marco legal. Analistas advierten que el uso de drones armados en territorio extranjero requiere una definición clara de límites éticos y legales.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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