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Reducción de altos mandos (2024-2025)80Antes64Tras primera remoción51Tras nueva reestructuración↓20% en generales y almirantes

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, redujo en un 20 % la cúpula militar estadounidense, despedidos a más de 40 altos mandos como parte de una reestructuración orientada a “rendición de cuentas” y “neutralidad ideológica”.

El anuncio se realizó el miércoles durante un discurso en la base Quantico, en Virginia, y afectó a generales y almirantes de todas las ramas del Ejército, incluyendo al jefe del Estado Mayor Conjunto, Charles ‘CQ’ Brown, destituido en febrero de 2025; los comandantes de Ejército, Armada y Guardia Costera; el director de la Agencia de Seguridad Nacional; y otros 30 altos funcionarios. La medida se enmarca en una reforma impulsada desde que Hegseth asumió el cargo en enero de 2025, tras la reelección de Donald Trump.

Dato clave: Más de 40 altos mandos fueron removidos en los últimos 12 meses, con un recorte del 20 % en el número de generales y almirantes.

La estrategia busca desburocratizar la cúpula militar y reforzar una cultura de eficiencia operativa, según Hegseth, quien en su discurso de enero de 2025 ya había criticado una supuesta “sobrepoblación gerencial” y una “cultura woke” dentro del Pentágono. En su última intervención, el funcionario defendió las destituciones como una “rendición de cuentas” y no como una “purga”, y señaló que los oficiales que no se alinearon con la nueva línea estratégica ya no forman parte de las fuerzas armadas. Aunque el gobierno justifica la medida como necesaria para la eficiencia, legisladores demócratas han expresado serias preocupaciones por la politización de instituciones tradicionalmente neutrales.

Contexto

Este movimiento se inscribe en una tendencia más amplia de reconfiguración del liderazgo militar iniciada tras la vuelta de Trump al poder. La remoción de figuras como la almirante Rachel Levine y la comandante Shawn Kelly —nombradas durante la administración Biden y consideradas pioneras en representación trans— ha sido interpretada como un giro ideológico. Expertos en seguridad nacional advierten que la concentración de poder en la cúpula ejecutiva y la sustitución de mandos técnicos por leales políticos podrían debilitar la independencia profesional de las fuerzas armadas, un pilar histórico de la estabilidad institucional estadounidense.

¿Qué sigue?

Se anticipan nuevas auditorías internas y posibles cambios en la estructura de mando de agencias como la NSA y el Comando Sur. El Congreso podría convocar audiencias para evaluar el impacto operativo de la reestructuración, mientras organizaciones defensoras de derechos civiles monitorean si las decisiones violan normas antidiscriminatorias. El éxito de la reforma se medirá en los próximos 18 meses, cuando se evaluará si los recortes realmente mejoran la eficiencia sin comprometer la capacidad disuasoria del Pentágono.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.