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Presencia militar EE.UU. en Irak (2003-2026) InvasiónCombate ISISVictoria territorialRetirada final23 años • 200.000 fallecidos

EE.UU. concluyó su retirada de Irak el 30 de setiembre de 2026, tras 23 años de presencia militar que comenzó con la invasión de 2003 y dejó más de 200.000 fallecidos.

La retirada definitiva se concretó con la salida de los últimos 2.400 efectivos estadounidenses, poniendo fin a una misión que incluyó la invasión inicial, el retiro temporal en 2011, el regreso en 2014 para combatir al Estado Islámico y, finalmente, la disolución de la coalición internacional tras un acuerdo firmado en septiembre de 2024. El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, asumió en mayo de 2026 y supervisó el cierre de la operación, mientras Irak enfrenta crecientes tensiones internas y una mayor influencia iraní en su esfera de seguridad.

Dato clave: Más de 200.000 personas perdieron la vida desde la invasión de 2003, según estimaciones independientes, y 2.400 soldados estadounidenses fallecieron en operaciones en suelo iraquí.

La invasión liderada por EE.UU. en marzo de 2003 buscaba eliminar armas de destrucción masiva —que nunca se hallaron— y derrocar a Saddam Hussein, ejecutado en 2006. El vacío de poder desató una prolongada crisis que permitió el surgimiento del Estado Islámico, cuyo líder Abu Bakr al-Baghdadi proclamó un califato en junio de 2014. La coalición internacional, creada en octubre de 2014, logró recuperar Mosul en julio de 2017 y declarar la derrota territorial del grupo en diciembre de ese año. No obstante, la presencia militar continuó bajo una misión de asesoría y estabilización, hasta que los ataques a fuerzas estadounidenses por milicias proiraníes tras el asesinato de Qasem Soleimani en 2020 y la guerra de Gaza en 2023 aceleraron la decisión de retirarse.

Contexto

La retirada marca un giro estratégico tras una década y media de lucha antiterrorista, pero plantea interrogantes sobre la capacidad del gobierno iraquí para mantener la estabilidad sin apoyo directo extranjero. Bagdad debe gestionar tensiones sectarias, la presencia de grupos armados no estatales y la competencia geopolítica entre Irán y Occidente. Mientras EE.UU. celebra el cierre de una etapa marcada por errores y costos humanos, analistas advierten que la seguridad regional sigue frágil y que la lucha contra células remanentes del Estado Islámico persiste.

¿Qué sigue?

El gobierno de Ali al-Zaidi se comprometió a fortalecer las capacidades militares nacionales y negociar nuevas formas de cooperación con la coalición, ahora en modalidad civil y de inteligencia. Sin embargo, la influencia iraní en milicias locales y el Parlamento iraquí podría limitar la autonomía de Bagdad, mientras Estados Unidos reevalúa su presencia diplomática y de seguridad en la región.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.