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Congreso vs GobiernoA favorEn contraFacultades delegadas y equilibrio institucional

El debate sobre las facultades delegadas exige respeto al equilibrio institucional: el Senado puede revisar y modificar, pero no alterar la esencia del dictamen aprobado por la Cámara de Diputados.

El presidente de la Cámara de Diputados, Óscar Reto, advirtió que el Senado no puede desnaturalizar el dictamen sobre facultades delegadas, una postura cuestionada por ministros como Guido Bellido y algunos senadores. La discusión se centra en el límite constitucional de la delegación legislativa: la Cámara Alta debe actuar dentro del marco establecido por los diputados, sin reescribir su decisión.

Dato clave: El Senado puede modificar o ampliar el dictamen, pero no crear una facultad distinta a la aprobada por la Cámara de Diputados, bajo pena de vulnerar el principio de separación de poderes.

La tensión se origina tras el rechazo parcial del Congreso al paquete de facultades que buscaba el Ejecutivo. En lugar de buscar consensos, el gobierno ha respondido con declaraciones confrontacionales, como las del ministro Beingolea, quien insinúa que la historia no termina en Diputados. Sin embargo, la Constitución establece claramente que la delegación debe ser específica, limitada y revisable, y que el bicameralismo exige coherencia entre ambas cámaras. La falta de un plan estratégico claro para abordar la inseguridad —como demuestra el despliegue simbólico de tanquetas y equipos militares para combatir delitos menores— evidencia la ausencia de propuestas concretas, no de voluntad legislativa.

Contexto

Análisis: La institucionalidad peruana se basa en controles y equilibrios. Si el Senado altera sustancialmente una delegación, se rompe el consenso necesario para ceder poderes temporales. Las críticas desde el Ejecutivo reflejan una lógica de confrontación más que de diálogo democrático. La postura de senadores como Carlos Mesía, que cuestiona conceptos básicos del proceso legislativo, debilita aún más la credibilidad institucional. En un contexto de alta desconfianza ciudadana, el manejo de este tema debe priorizar transparencia y respeto a los procedimientos, no el chantaje emocional.

¿Qué sigue?

El Senado debe pronunciarse en los próximos días sobre el dictamen, buscando acuerdos técnicos y políticos sin desvirtuar el consenso alcanzado en Diputados. El gobierno, por su parte, debe sustituir la retórica bélica por propuestas concretas de seguridad ciudadana. La democracia no se fortalece con imposiciones, sino con el ejercicio responsable del poder y el diálogo institucional.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.