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Facultades vs SoberaníaGobiernoCongresoParálisis legislativa y crisis de credibilidad

La parálisis legislativa por el desacuerdo sobre facultades especiales amenaza la gobernabilidad, mientras el Ejecutivo insiste en su postura maximalista y la sociedad exige soluciones prácticas a problemas urgentes.

La discusión en torno a las facultades legislativas para emitir decretos legislativos se ha estancado en el Congreso, con bancadas mediadoras —Renovación Popular, Buen Gobierno, Ahora Nación y Obras— intentando intermediar sin éxito. El Ejecutivo, liderado por la presidenta Dina Boluarte, ha optado por una postura confrontacional, advirtiendo que está perdiendo la paciencia, lo que genera inestabilidad institucional y desgaste político.

Dato clave: Cinco bancadas en el Congreso han mostrado disposición para el diálogo, pero persiste la división interna, especialmente entre los parlamentarios fujimoristas, que no comparten una postura unificada.

El bloqueo no solo afecta la capacidad del Estado para responder a emergencias como la inseguridad ciudadana o los impactos del fenómeno El Niño, sino que también socava la credibilidad del gobierno. La estrategia actual —enviar al alto mando ejecutivo a protagonizar un escenario que exige discreción y técnica— contrasta con lo razonable: un equipo reducido especializado en negociación parlamentaria. Paralelamente, la gestión del Ministerio de Relaciones Exteriores, encabezado por Juan Velásquez, enfrenta creciente crítica por decisiones como la del Escudo de las Américas, generando malestar interno en Torre Tagle y abriendo la puerta a una posible interpelación parlamentaria.

Contexto

La tensión se enmarca en un escenario de bicameralidad recién restablecida, donde la falta de consenso entre Ejecutivo y Legislativo evidencia debilidades estructurales. Mientras la oposición se reagrupa en torno a temas de soberanía y gestión diplomática, sectores del propio fujimorismo muestran incomodidad con la línea dura, sugiriendo que el equilibrio de poderes se redefinirá pronto. La presión social, sumada a la urgencia de atender desafíos reales, obligará a reconfigurar las alianzas.

¿Qué sigue?

Los próximos debates en pleno, comisiones de Constitución y Senado serán determinantes. Si no se logra un pacto razonable, el Ejecutivo podría recurrir a mecanismos constitucionales de emergencia, pero con alto riesgo de legitimidad. La sociedad espera que la política supere el teatro y priorice el interés nacional.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.