La presidenta Keiko Fujimori exigió al Congreso una respuesta urgente al pedido de facultades legislativas, tras cuatro semanas de estancamiento, generando tensiones entre oficialismo y oposición.
El martes 29 de septiembre de 2026, durante un acto en Ica, Fujimori advirtió que el retraso en el trámite del pedido de delegación de facultades —presentado hace más de un mes— ponía a prueba su paciencia y pidió noticias positivas ese mismo día. Al día siguiente, el ministro Juan Sheput reforzó el mensaje, criticando a algunos legisladores por reaccionar con excesiva sensibilidad ante cualquier actitud firme del Ejecutivo.
Dato clave: El pedido de facultades legislativas lleva más de 28 días sin avances concretos en la Cámara de Diputados.
Este episodio marca el primer gran desafío político del actual gobierno frente al Legislativo. El Ejecutivo enfrenta dificultades para coordinar una vocería unificada: mientras figuras como el premier Luis Galarreta y Sheput asumen una postura activa, otros miembros del gabinete evitan protagonismo o intensifican el tono, dificultando los acercamientos con los votos indecisos. Además, la estrategia de tercerizar la defensa del tema —dejando que terceros lo aborden en medios— ha limitado su impacto real en la negociación parlamentaria.
Contexto
La oposición interpretó las declaraciones presidenciales como una amenaza implícita, mientras el oficialismo las enmarcó como una postura firme y necesaria frente a la delincuencia. No obstante, la falta de avances concretos en el Congreso evidencia una desconexión entre las expectativas comunicadas y la realidad política. El desgaste del discurso se acelera cuando las promesas de “noticias positivas” no se concretan, debilitando la credibilidad institucional.
¿Qué sigue?
El próximo paso crítico será una reunión técnica entre voceros del Gobierno y comisiones del Congreso, aún sin fecha confirmada. Si no se logra un avance en los próximos días, el Ejecutivo podría verse forzado a replantear su estrategia comunicacional y de negociación. La paciencia presidencial —como ironizó la columna— ya no puede ser un recurso ilimitado: el tiempo exige decisiones, no solo declaraciones.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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