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Info confiable vs desinformaciónFuentes científicasContenido viralSalud animal en la balanza

El auge de las redes sociales ha democratizado el acceso a información sobre salud animal, pero también ha difundido consejos no validados científicamente, poniendo en riesgo a las mascotas y a la salud pública.

En los últimos años, plataformas digitales como TikTok, Instagram y Facebook se han convertido en fuentes frecuentes de orientación sobre alimentación, vacunación y tratamientos para perros y gatos. Sin embargo, una revisión de la redacción de El Comercio revela que gran parte de ese contenido es elaborado por usuarios no especializados y carece de respaldo médico o científico, incluyendo recomendaciones peligrosas como el uso de fármacos humanos en mascotas o dietas caseras inadecuadas.

Dato clave: La Organización Mundial de Sanidad Animal advierte que la desinformación veterinaria contribuye directamente al aumento de zoonosis y a la resistencia antimicrobiana, una amenaza global para la salud pública.

El fenómeno se enmarca en el paradigma “Una sola salud”, que reconoce la interconexión entre la salud animal, humana y ambiental. La automedicación en mascotas, por ejemplo, no solo puede causar efectos tóxicos o empeorar cuadros clínicos, sino que también facilita la propagación de patógenos resistentes entre especies. Aunque los médicos veterinarios han comenzado a usar las redes para contrarrestar estos riesgos —con campañas de vacunación, educación en tenencia responsable y desmiente de mitos—, su alcance sigue siendo limitado frente a la viralización de contenidos sensacionalistas y fácilmente consumibles.

Contexto

En el Perú, donde el 63% de los hogares poseen al menos una mascota según estudios de la FAO, la brecha entre la demanda de información y la oferta de fuentes confiables se ha ampliado. Profesionales del sector reportan un incremento en consultas por efectos adversos derivados de tratamientos recomendados en redes, como intoxicaciones por uso inadecuado de antiinflamatorios humanos o desnutrición crónica por dietas caseras no balanceadas. Las asociaciones veterinarias locales, como la Sociedad Peruana de Medicina Veterinaria, han reforzado sus esfuerzos en difusión digital, aunque reconocen que requieren más apoyo institucional y herramientas para competir con el formato atractivo de las redes sociales.

¿Qué sigue?

La próxima Asamblea Mundial de Veterinarios en 2025 incluirá entre sus puntos centrales la regulación ética del contenido veterinario en redes. Mientras tanto, expertos instan a las plataformas a implementar mecanismos de verificación para perfiles médicos y a los dueños de mascotas a contrastar cualquier consejo con un profesional colegiado. El desafío no es rechazar la tecnología, sino transformarla en un aliado para una educación basada en evidencia.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.