Dos incendios forestales persisten en Calca y La Convención (Cusco), mientras la región acumula 289 casos en lo que va del año, con 9.000 hectáreas afectadas y cinco fallecidos.
Según informó Miguel Ángel Ocsso, jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo de Desastres del Gobierno Regional del Cusco, actualmente se mantienen activos dos siniestros: uno en la provincia de Calca, con varios días en curso, y otro reciente en La Convención. Hasta la fecha, la región registró 289 emergencias por incendios forestales en lo que va del año, con una superficie afectada de aproximadamente 9.000 hectáreas, cifra que representa una mejora respecto a los 15.000 hectáreas registrados en el mismo periodo de 2023 y los más de 30.000 en 2022. Las labores de control involucran a brigadas forestales, bomberos, Fuerzas Armadas, Policía y la Fuerza Aérea, que despliega un helicóptero MI-17.
Dato clave: En lo que va del año, los incendios forestales en Cusco ya causaron la muerte de cinco personas, entre ellas tres adultos mayores y dos menores de edad.
La situación se agrava por factores climáticos como la vegetación seca, vientos fuertes y alta radiación solar, que favorecen la propagación de las llamas. Ocsso señaló que muchas emergencias nacen de quemas agrícolas que escapan del control, especialmente en zonas rurales donde esta práctica es tradicional. Aunque la superficie afectada ha disminuido gracias a la coordinación interinstitucional y la formación de más de 100 brigadistas forestales, advirtió que la capacidad de respuesta se ve comprometida ante múltiples emergencias simultáneas o la falta de personal especializado. Además, el Gobierno Regional del Cusco ha intensificado acciones preventivas en conjunto con Pensión 65 y la Gerencia Regional de Desarrollo e Inclusión Social para proteger especialmente a adultos mayores, grupo más vulnerable en estos siniestros.
Contexto
El manejo del riesgo de incendios en Cusco ha evolucionado en los últimos años con mayor planificación y participación comunitaria, aunque persisten desafíos estructurales. La región, con vastos bosques y zonas agrícolas, es particularmente vulnerable durante la temporada seca (mayo–setiembre). La reducción progresiva en hectáreas afectadas refleja avances en prevención, pero las pérdidas humanas —especialmente entre adultos mayores que intentan proteger sus tierras— evidencian la necesidad de campañas más efectivas de sensibilización y apoyo directo. La intervención de la Fuerza Aérea con helicópteros MI-17 marca un avance en logística aérea, sin embargo, se requiere mayor dotación de equipos terrestres y refuerzo de capacidades en distritos de difícil acceso.
¿Qué sigue?
Las autoridades regionales intensificarán las campañas de prevención en comunidades rurales, con énfasis en el manejo seguro de quemas y la protección de adultos mayores. Se prevé la formación de nuevas brigadas y la adquisición de equipos especializados para la temporada seca restante. Se reforzará la coordinación con el Ministerio de Ambiente y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas para monitorear zonas críticas.
📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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