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De redes sociales a IA: aprendizaje tardío1Redes sociales: daños comprobados2Regulación tardía3IA: riesgos emergentes4Acción preventiva urgente5Protección infantil proactivaSecuencia crítica de intervención

Tras años de retraso en la regulación de redes sociales, Estados Unidos alcanzó un acuerdo histórico con Meta por US$18,000 millones, pero expertos advierten que la IA exige una respuesta anticipada para proteger a los niños.

Este verano, varios estados de EE.UU. consolidaron un acuerdo con Meta que incluyó una multa de US$18,000 millones y cambios estructurales en sus plataformas, tras reconocerse daños comprobados en la salud mental de menores. Mientras estos esfuerzos aún se implementan, una nueva generación de niños interactúa con inteligencia artificial —una tecnología cuyos riesgos apenas se vislumbran—, lo que ha impulsado llamados urgentes a actuar con anticipación.

Dato clave: OpenAI lanzó cuentas para adolescentes en agosto de 2024, aproximadamente cuatro años después de la salida de ChatGPT, mientras activistas exigen salvaguardas previas al despliegue de nuevas herramientas.

La lección aprendida con las redes sociales —donde se tardó años en reconocer impactos negativos como el aumento del tiempo de pantalla, el ciberacoso, la exposición a depredadores y la recolección masiva de datos infantiles— es clave para abordar la IA. Expertos como Kristin Bride, cuyo hijo falleció por una crisis relacionada con redes sociales, y la doctora Dana Suskind, pediatra y autora de *Human Raised*, coinciden en que no se debe repetir el error de lanzar tecnologías sin evaluaciones preventivas. A diferencia de las redes sociales, la IA se vuelve más íntima: niños interactúan con chatbots para tareas escolares, forman vínculos emocionales con asistentes digitales y, en algunos casos, desarrollan relaciones perjudiciales. Ya se comercializan juguetes con IA para menores de 2 años, lo que incrementa las preocupaciones sobre su desarrollo cognitivo.

Contexto

La presión legal y social ha impulsado a empresas de IA a adoptar medidas de protección similares a las de redes sociales: verificación de edad, modos restringidos para menores y límites en el uso. Sin embargo, activistas y académicos sostienen que estos pasos siguen siendo reactivos. En EE.UU., tanto demandas individuales como acciones estatales y propuestas legislativas federales buscan establecer estándares mínimos de seguridad digital para niños. La diferencia radica en la velocidad de evolución de la IA: mientras las redes sociales tardaron años en escalar su impacto, las herramientas de IA se expanden exponencialmente, dejando menos tiempo para evaluar daños a largo plazo.

¿Qué sigue?

Se espera que legisladores federales presenten marcos regulatorios específicos para IA infantil en los próximos meses, inspirados en leyes como la Ley de Privacidad Infantil en Línea (COPPA). Expertos abogan por un enfoque preventivo: diseñar con seguridad desde el inicio, no como adición posterior. La próxima generación no debe pagar el precio de un experimento tecnológico sin controles.


📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.