Select your language

Cómo funciona la optogenética1Inyección de gen2Expresión deproteína3Estimulación conluz4Activaciónneuronal3 pasos clave para controlar neuronas con luz

Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel recibieron el Nobel de Medicina por desarrollar la optogenética, una técnica que usa luz para controlar neuronas y revolucionar el estudio del cerebro.

Los científicos Karl Deisseroth (EE.UU., 1971), Peter Hegemann (Alemania, 1954) y Georg Nagel (Alemania, 1950) fueron distinguidos con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por sus descubrimientos fundamentales en optogenética. Hegemann y Nagel identificaron la canalrodopsina en algas unicelulares en los años ochenta, mientras que Deisseroth, formado en Harvard y Stanford, adaptó esta proteína para activar neuronas con luz precisa, logro que sentó las bases de una nueva era en neurociencia.

Dato clave: La técnica permite manipular neuronas individuales en tiempo real con milisegundos de precisión, algo imposible con métodos previos como electroestimulación o fármacos.

La optogenética combina ingeniería genética y óptica para introducir genes que codifican proteínas sensibles a la luz en células específicas, permitiendo encender o apagar neuronas con pulsos de luz. Este enfoque ha permitido desentrañar mecanismos subyacentes de recuerdos, emociones y conductas, así como avanzar en la comprensión de trastornos neurológicos y psiquiátricos como la depresión, el trastorno bipolar y el autismo. Deisseroth, además de su labor investigadora, sigue ejerciendo como psiquiatra en Stanford, integrando sus hallazgos en la práctica clínica.

Contexto

Análisis: El premio reconoce una disciplina emergente que ha transformado radicalmente la investigación neurocientífica. Antes de la optogenética, los científicos carecían de herramientas para manipular circuitos neuronales con exactitud espacial y temporal. Hoy, más de mil laboratorios en el mundo la utilizan, impulsando avances en terapias génicas y dispositivos neuromoduladores. La comunidad científica celebra el reconocimiento a una colaboración internacional que cruzó fronteras entre biología, ingeniería y medicina, y que abre puertas a futuras aplicaciones terapéuticas en neurología y psiquiatría.

¿Qué sigue?

Los investigadores apuntan a perfeccionar la técnica para su uso clínico en humanos, como en tratamientos para ceguera genética o parkinson. También se exploran variantes más seguras y eficaces de opsinos, así como su integración con inteligencia artificial para decodificar patrones cerebrales en tiempo real. Este avance no solo redefine la neurociencia, sino que reafirma la importancia de la investigación básica como motor de innovación médica transformadora.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.