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Cómo funciona la optogenética1Inserción génica2Expresión deproteínas3Estimulación conluz4ActivaciónneuronalDe alga a terapia neurológica

El Nobel de Medicina 2021 reconoció a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por desarrollar la optogenética, una técnica revolucionaria que permite activar o silenciar neuronas con luz.

El Premio Nobel de Fisiología o Medicina fue otorgado este lunes a tres científicos —el estadounidense Karl Deisseroth y los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel— por su contribución fundamental al nacimiento de la optogenética, una metodología que transformó la neurociencia al permitir controlar con precisión la actividad neuronal mediante estímulos luminosos. El anuncio fue realizado por la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo.

Dato clave: Hegemann y Nagel identificaron en 2003 la canalrodopsina 2, una proteína de alga unicelular que actúa como canal iónico activado por luz, y Deisseroth la adaptó para controlar neuronas vivas.

La optogenética se basa en la inserción de genes que codifican proteínas sensibles a la luz en células nerviosas, permitiendo encender o apagar circuitos cerebrales con milisegundos de precisión. Esta herramienta ha permitido desentrañar mecanismos subyacentes de recuerdos, emociones, comportamientos como la sed o el consumo de alimentos, y trastornos neurológicos como la depresión, ansiedad, esquizofrenia, Parkinson y Alzheimer. Además, ya se están explorando aplicaciones terapéuticas, como la restauración parcial de la visión en pacientes con degeneración retiniana.

Contexto

Análisis: La invención de la optogenética resolvió una limitación histórica de la neurociencia: la incapacidad de manipular células específicas sin afectar a otras. Antes de su desarrollo, los investigadores contaban con mapas anatómicos, pero carecían de herramientas para observar y modificar la función neuronal en tiempo real. El trabajo pionero de Hegemann y Nagel en el Instituto Max Planck —centrado en la canalrodopsina de *Chlamydomonas reinhardtii*— y la posterior adaptación por parte de Deisseroth en Stanford, sentaron las bases para una nueva era de experimentación funcional. El Comité Nobel destacó que esta técnica ha permitido “mapear el cerebro de una forma con la que antes solo podíamos soñar”, según Per Svenningsson, presidente del Comité Nobel.

¿Qué sigue?

Los investigadores apuntan hacia aplicaciones clínicas más avanzadas, como terapias personalizadas para trastornos neurológicos y la mejora de interfaces cerebro-máquina. Se espera que la optogenética impulse el diseño de fármacos más eficaces al permitir validar dianas neuronales con mayor precisión. A largo plazo, su integración con otras tecnologías —como la inteligencia artificial y la neuroimagen— podría acelerar la comprensión de la conciencia y los procesos cognitivos superiores.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.