El IPE recorta su proyección de crecimiento del PBI para 2027 a 3.2%, tras estimar que El Niño extraordinario restará 1.2 puntos porcentuales, con impactos ya visibles en agro, pesca y logística.
Según Martin Valencia, gerente de Estudios Económicos del Instituto Peruano de Economía (IPE), el fenómeno de El Niño (FEN) de magnitud extraordinaria está generando una contracción económica que se materializará en una reducción de 0.9 pp para 2026 y 1.2 pp para 2027. Como consecuencia, la previsión del IPE para el PBI de 2027 pasa de 3.4% a 3.2%. El experto destacó que, si bien la inversión privada y el empleo formal mantienen un dinamismo notable —con 241,000 nuevos puestos de trabajo en el último año—, la falta de infraestructura preventiva y la intensidad del evento climático están comprometiendo la estabilidad del crecimiento.
Dato clave: En los últimos 50 años, los eventos de El Niño de magnitud extraordinaria han provocado una pérdida promedio de entre 2 y 4 puntos porcentuales sobre la tasa anual de crecimiento del PBI.
El análisis del IPE subraya que los efectos del FEN ya se manifiestan con fuerza en la costa norte —especialmente en Tumbes, Piura y Lambayeque—, donde la producción agrícola y pesquera se ha contraído. Además, la infraestructura crítica está bajo presión: solo el 13% de la población de la región recibe agua con niveles adecuados de cloro, y el servicio se extiende en promedio apenas 13 horas diarias, lo que incrementa el riesgo de brotes sanitarios como el dengue. A partir del primer semestre de 2027, los impactos trascenderán los sectores primarios y afectarán directamente a la construcción, el comercio y el transporte por interrupciones logísticas, además de generar presión inflacionaria en alimentos y mayor morosidad crediticia.
Contexto
El Perú enfrenta uno de los eventos climáticos más intensos registrados, con temperaturas marinas récord que han dañado severamente la actividad productiva costera. Aunque la demanda interna —impulsada por una confianza empresarial sólida— ha permitido sostener el crecimiento, su resistencia es frágil frente a shocks externos. El dinamismo de sectores como minería, inmobiliario y proyectos no residenciales ha generado 241,000 empleos formales en el último año, pero su sostenibilidad depende ahora de la capacidad del Estado y del sector privado para mitigar los daños del FEN mediante inversiones en infraestructura resiliente y gestión de riesgos.
¿Qué sigue?
El IPE advierte que sin una respuesta oportuna en infraestructura hídrica, saneamiento y logística, los efectos del El Niño podrían prolongarse más allá de 2027, afectando la recuperación económica. Se requiere una coordinación interinstitucional acelerada para reforzar sistemas de abastecimiento, drenaje y conectividad en la costa norte. La lección histórica es clara: la preparación anticipada reduce drásticamente las pérdidas económicas, como lo demuestra el impacto de 1.5 pp en 1983, cuando las medidas de prevención fueron aún más limitadas.
📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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