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BTS y el poder blando coreanoInfluencia global sin cargos oficiales

BTS, la agrupación de k-pop más influyente del mundo, retoma su gira global tras la pausa por el servicio militar y llega a Latinoamérica, reafirmando su impacto más allá de la música, en ámbitos políticos y sociales.

La banda coreana, integrada por RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jung Kook, inició su gira mundial en 2024 tras cumplir con sus obligaciones militares en Corea del Sur, y esta semana se presentó en ciudades de América Latina. Su regreso coincide con una creciente relevancia diplomática: en mayo de 2022, fueron recibidos en la Casa Blanca por el presidente Joe Biden para abordar el racismo contra la comunidad asiática, y en 2018 pronunciaron un histórico discurso ante la Asamblea General de la ONU bajo la iniciativa “Love Myself”, lanzada con Unicef.

Dato clave: En 2021, el presidente Moon Jae-in nombró a los siete integrantes de BTS “enviados presidenciales especiales para las futuras generaciones y la cultura”.

La influencia de BTS trasciende lo artístico y se ha convertido en un pilar del poder blando coreano. Yeondong Jeong, cónsul encargado de asuntos culturales de la Embajada de Corea en el Perú, destaca que su impacto radica en la empatía y solidaridad, no en la autoridad. Su uso estratégico de la plataforma —como al nombrar un álbum “Arirang”, en homenaje a la resiliencia nacional— refleja una conciencia social profunda. Además, su figura ha ayudado a redefinir la imagen internacional de Corea del Sur, pasando de una narrativa centrada en la guerra y la reconstrucción económica a una de innovación, creatividad y solidaridad global.

Contexto

El k-pop, liderado por BTS y su sello Hybe, ha permitido a Corea del Sur, con un PIB relativamente modesto frente a potencias como Japón o China, ejercer una influencia cultural desproporcionadamente grande. Esta “diplomacia suave” ha atraído incluso a figuras políticas como Emmanuel Macron y Claudia Sheinbaum, quienes han recibido a los artistas en sus respectivos países. La capacidad de BTS para articular mensajes inclusivos —contra el racismo, el acoso escolar y la violencia juvenil— los convierte en catalizadores sociales, con una credibilidad que supera fronteras y generaciones.

¿Qué sigue?

La gira latinoamericana marca un hito en su reingreso global, con expectativas elevadas por su impacto en regiones donde el k-pop sigue creciendo. Se anticipan nuevos proyectos culturales y posibles alianzas con organismos internacionales en temas de juventud y derechos humanos. Mientras tanto, su legado como embajadores no oficiales de Corea del Sur se consolida como un modelo exitoso de cómo la cultura puede construir puentes políticos y sociales.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.