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Estudiantes frente a CarabinerosSantiago, 2024

Estudiantes chilenos protagonizaron intensos enfrentamientos con Carabineros en Santiago tras marchar contra posibles recortes al presupuesto educativo, en un contexto de tensiones por el primer plan presupuestario del gobierno de José Antonio Kast.

El jueves, miles de estudiantes marcharon desde la plaza Italia hacia el palacio de La Moneda para rechazar medidas que amenazarían la educación pública, según constató la AFP. La policía intervino con gases lacrimógenos y cañones de agua, lo que provocó al menos seis detenciones; algunos manifestantes respondieron con piedras y palos. La protesta se llevó a cabo un día después de que el presidente presentara su proyecto de presupuesto para 2027, que aún no ha revelado detalles concretos sobre educación.

Dato clave: Los manifestantes denunciaron que el gobierno prioriza aumentos en seguridad (+9,1%) y crecimiento (+8,1%), mientras se mantendría la gratuidad en educación superior para más de 600.000 estudiantes, pero sin garantizar recursos suficientes para su sostenimiento.

La movilización fue convocada por las principales organizaciones estudiantiles nacionales, que cuestionan la orientación ultraliberal del nuevo gobierno, especialmente tras las promesas de austeridad fiscal formuladas por Kast desde su campaña. Durante la marcha, los manifestantes entonaron consignas como “¡Y va a caer y va a caer, la educación de Pinochet!”, evocando la privatización del sistema educativo durante la dictadura (1973-1990). Un grupo de estudiantes, algunos vestidos de negro, interceptó el recorrido a pocos metros del centro histórico, enfrentándose simbólica y físicamente a la fuerza pública.

Contexto

La protesta se enmarca en una reactivación del movimiento estudiantil chileno, que fue motor de grandes movilizaciones entre 2011 y 2019 por una educación gratuita y de calidad. Tras el estallido social, se lograron avances como la gratuidad en universidades públicas, pero ahora el nuevo gobierno busca reequilibrar las cuentas públicas tras la crisis fiscal derivada de la pandemia y la desaceleración económica. Analistas señalan que, aunque se mantuvo la gratuidad en el papel, la financiación real de las instituciones podría quedar comprometida si no se incrementa el presupuesto por encima de la inflación, lo que generaría una precarización tácita del sistema.

¿Qué sigue?

Las organizaciones estudiantiles han anunciado que continuarán con acciones de presión durante las próximas semanas, incluyendo paros académicos y nuevas marchas si no se abren mesas de diálogo con el Ministerio de Educación. Mientras tanto, el gobierno insiste en que el presupuesto 2027 busca “equilibrio fiscal sin afectar lo social”, aunque su enfoque en seguridad y crecimiento deja en evidencia las tensiones entre austeridad y garantía de derechos.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.