Trump calificó como “increíble” que EE.UU. no haya recibido el Nobel de la Paz, a pesar de alegadas gestiones diplomáticas y militares en varios conflictos, tras la concesión del galardón a la exjueza sudafricana Navi Pillay.
El expresidente estadounidense Donald Trump publicó el viernes en Truth Social una serie de afirmaciones sobre sus logros internacionales, entre ellos el supuesto “fin de 8 guerras”, la liberación de cientos de rehenes —incluidos los 28 israelíes capturados el 7 de octubre— y la presunta “captura del dictador” en Venezuela, además de impedir que Irán obtenga armas nucleares. Horas después de que se anunciara el Nobel de la Paz para Pillay, Trump lo cuestionó en un mitin en Siracusa, Nueva York, al señalar que el premio fue otorgado “a una persona de la que nunca había oído hablar” y que representa una “ideología radical antidemocrática”.
Dato clave: Pillay, coautora del Estatuto de Roma y exjueza de la Corte Penal Internacional (CPI), fue galardonada por su labor en justicia internacional tras la concesión del premio el 11 de octubre de 2024.
El anuncio del Nobel generó una rápida reacción de Washington: el Departamento de Estado anunció nuevas sanciones contra la CPI, alineándose con la postura histórica de EE.UU. de no reconocer su jurisdicción sobre ciudadanos estadounidenses e israelíes, ya que ni su país ni Israel son partes del Estatuto de Roma. La CPI ha emitido órdenes de detención contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y su exministro de Defensa Yoav Gallant por presuntos crímenes de guerra en Gaza, y también investiga supuestas violaciones cometidas por fuerzas estadounidenses en Afganistán.
Contexto
Análisis: La crítica de Trump se inscribe en una campaña electoral en la que reafirma su legado internacional como mediador de paz, pese a que expertos cuestionan la precisión de sus afirmaciones. Por otro lado, la concesión del Nobel a Pillay reaviva el conflicto entre EE.UU. e instituciones multilaterales de justicia, especialmente tras la conclusión de la comisión independiente de la ONU, de la que Pillay formó parte, que determinó que Israel cometió genocidio en Gaza. Esto profundiza la polarización sobre la legitimidad de la CPI y su papel en conflictos contemporáneos.
¿Qué sigue?
Las sanciones estadounidenses contra la CPI podrían intensificarse si la corte avanza con procesos contra funcionarios israelíes o estadounidenses. Mientras, Trump podría seguir usando esta polémica para reforzar su narrativa de “resistencia al establishment globalista” en su campaña presidencial. La comunidad internacional, por su parte, deberá decidir si fortalece el multilateralismo o cede ante presiones unilaterales.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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