La desinformación en salud genera costos sanitarios y económicos significativos, con cifras que alcanzan los US$303 mil millones anuales a nivel global si no se reduce la brecha de alfabetización en salud.
Un análisis del Índice de Inclusión en Salud, elaborado por El Comercio en colaboración con Economist Impact, revela que las personas con baja alfabetización en salud enfrentan gastos médicos anuales casi tres veces mayores que el promedio, debido a un uso inadecuado de medicamentos y mayor recurrencia a emergencias. El estudio, aplicado a 40 países, estima que una reducción del 25% en esta brecha podría generar ahorros por hasta US$303 mil millones al año.
Dato clave: Las personas con baja alfabetización en salud gastan casi tres veces más en atención médica que aquellas con mayor conocimiento, según el Índice de Inclusión en Salud.
Este problema se agrava en el entorno digital, donde recomendaciones no verificadas, mitos sobre medicamentos y tendencias virales compiten con la evidencia científica en los mismos espacios donde los ciudadanos buscan orientación para malestares cotidianos. En el Perú, donde el autocuidado es una práctica habitual y los espacios como farmacias, boticas y redes sociales son puntos clave de consulta, esta brecha representa un desafío particularmente relevante. La desinformación no solo pone en riesgo la salud individual, sino que también sobrecarga los sistemas de salud y genera gastos evitables.
Contexto
Análisis: La falta de habilidades para interpretar información médica lleva a decisiones que pueden agravar condiciones leves, retrasar tratamientos o derivar en complicaciones evitables. Profesionales de la salud, autoridades y medios deben actuar en conjunto para garantizar que la información confiable llegue a los canales donde la población ya busca respuestas, con un lenguaje claro, oportuno y verificable. La industria farmacéutica y los actores digitales también tienen un rol clave en la promoción de contenidos responsables y basados en evidencia.
¿Qué sigue?
Las iniciativas de alfabetización en salud deben integrarse en políticas públicas y estrategias de comunicación, priorizando la prevención sobre la cura. Es fundamental fortalecer la capacidad crítica de la ciudadanía para distinguir fuentes confiables y aplicar conocimientos en su vida diaria. Si se logra cerrar esta brecha, el autocuidado responsable se convertirá en una herramienta poderosa para mejorar la salud colectiva y la sostenibilidad del sistema.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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