Los minerales críticos ya no son meros commodities: su control se ha convertido en una cuestión de seguridad nacional, con China dominando la refinación y los países productores restringiendo exportaciones en bruto.
Desde 2023, China ha impuesto controles a la exportación de minerales críticos, mientras que países como la República Democrática del Congo, Zimbabue, Indonesia y Malasia han adoptado medidas similares: cuotas, prohibiciones o vetos a la salida de minerales sin procesar. Según la CNUCD, más de 100 restricciones comerciales de este tipo fueron implementadas en los últimos cinco años.
Dato clave: China controla el 90% de la refinación de tierras raras, más del 66% del litio y cobalto, y casi la mitad del cobre a nivel mundial.
Esta concentración en la etapa de procesamiento —mientras la extracción es relativamente diversificada— ha generado una dependencia estratégica que Estados Unidos, la Unión Europea y Japón intentan romper mediante reservas estratégicas, financiamiento preferencial, precios mínimos garantizados, alianzas con países ricos en recursos y hasta participación accionaria en empresas mineras. Para el Perú, este escenario redefine la ventaja competitiva: no basta con tener reservas, sino que se exige avanzar en la cadena de valor.
Contexto
El Perú es el tercer productor mundial de cobre, segundo de plata y zinc, y uno de los principales de plomo y estaño —todos considerados minerales críticos—. Con posibles yacimientos de litio en Falchani (Puno) y uranio en la misma región, podría integrarse al reducido grupo de productores sudamericanos de este mineral. No obstante, la inversión minera total asciende a US$64.000 millones, pero el 70% de los proyectos aún carece de fecha de inicio. De los siete proyectos en ejecución, cinco son ampliaciones o reposiciones de operaciones existentes, y solo dos corresponden a minas nuevas. La exploración, clave para el futuro del sector, apenas muestra signos de recuperación.
¿Qué sigue?
La competencia por asegurar cadenas de suministro resilientes abrirá oportunidades para países que logren integrarse en etapas posteriores de la cadena productiva. El Perú debe acelerar la aprobación de proyectos, fortalecer la gobernanza minera y promover políticas que incentiven la transformación local de los minerales. Si no actúa con celeridad, corre el riesgo de seguir siendo proveedor de materias primas sin capturar el mayor valor agregado.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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