Tras las elecciones municipales, expertos abogan por rescatar propuestas transversales que superen la agenda política y fortalezcan la gestión metropolitana en Lima.
Con la elección del nuevo alcalde metropolitano para el período 2023-2026, diversos candidatos presentaron propuestas convergentes en cinco ejes estratégicos: gobernanza, financiamiento, seguridad, vivienda y movilidad, todas ellas orientadas a atender los desafíos estructurales de una ciudad de más de 10 millones de habitantes y 43 distritos.
Dato clave: Lima Metropolitana aporta el 62% del IGV nacional, pero solo recibe el 2,5% del Fondo de Compensación Municipal (Foncomun), pese a su creciente responsabilidad en servicios básicos.
La propuesta de solicitar al Ejecutivo las competencias transferidas por la Ley Orgánica de Municipalidades —en transporte, salud, educación, saneamiento y vivienda— responde a la necesidad de autonomía operativa. Paralelamente, se insiste en la urgencia de reformar el financiamiento local, especialmente mediante el incremento del Foncomun del 2% al 4% del IGV, lo que podría mitigar una histórica inequidad fiscal. En materia de seguridad, se propone integrar los serenazgos distritales bajo una estrategia metropolitana y recuperar las fajas marginales de los ríos Rímac, Chillón y Lurín como espacios públicos seguros y funcionales. En vivienda, se destaca el enfoque integral para zonas de alto riesgo, donde más del 70% del crecimiento urbano ha sido informal, y se aboga por coordinar inversiones en agua, saneamiento, equipamiento y movilidad. Finalmente, en movilidad, se consensúa la necesidad de reformar el transporte público, modernizar semáforos inteligentes y avanzar en corredores segregados, metro y teleféricos.
Contexto
La fragmentación institucional y la dependencia del Gobierno Central han limitado históricamente la capacidad de respuesta metropolitana. La falta de coordinación entre nivel nacional y local ha postergado obras críticas y ha agravado desigualdades espaciales. Ante esto, la sociedad civil, urbanistas y técnicos municipales han impulsado una agenda común que busca superar la coyuntura electoral y construir una visión de largo plazo para la capital.
¿Qué sigue?
La transición municipal debe priorizar la articulación técnica de estas propuestas en un plan de gobierno con indicadores claros y cronograma factible. El desafío será traducir el consenso político en acciones concretas, con participación ciudadana y gobernanza abierta. Sin este paso, arriesgamos repetir los errores del pasado y perder una oportunidad histórica de transformar Lima en una ciudad más equitativa, resiliente y conectada.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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