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Paciencia selectivaExigencia depacienciaAcción inmediataDos tiempos políticos enfrentados

La crítica señala la hipocresía del fujimorismo al exigir paciencia al Ejecutivo, pese a su historial de parálisis institucional y gestión deficiente en los últimos 50 años.

En un análisis crítico, el autor rememora cómo, desde los gobiernos de Fernando Belaúnde Terry y Alberto Fujimori hasta el breve mandato de Pedro Pablo Kuczynski, la falta de mayoría parlamentaria ha generado crisis de gobernabilidad. Hoy, el partido que más ha actuado con impaciencia política —especialmente en los últimos cinco años—— exige a la presidenta Dina Boluarte que espere resultados, ignorando su propia trayectoria de desacuerdos institucionales y parálisis legislativa.

Dato clave: En apenas un mes tras asumir, el Ejecutivo creó una oficina especial para agilizar resultados de políticas públicas, pero ahora pide a la ciudadanía y al Congreso ejercer paciencia.

La reflexión se enmarca en una crítica más amplia al sistema político peruano: se ha normalizado la promesa sin cumplimiento, especialmente evidente en gestiones locales como la de Rafael López Aliaga en la Municipalidad de Lima, cuyo primer año dejó sin avances clave como el transporte público o la modernización urbana. Mientras tanto, los ciudadanos han desarrollado escepticismo y resignación ante lo que el autor denomina “poses sin soluciones”.

Contexto

El desgaste institucional se acentúa tras las elecciones municipales y regionales de 2026, donde los resultados reflejaron fragmentación política y debilidad de los partidos tradicionales. La incapacidad para construir mayorías estables ha impedido avances en reformas estructurales, mientras la oposición legislativa prioriza la confrontación sobre el diálogo productivo. En este escenario, la exigencia de “paciencia” se convierte en una herramienta retórica más que en una postura ética o democrática.

¿Qué sigue?

La presión ciudadana por resultados concretos en temas como seguridad y desarrollo regional podría forzar al Ejecutivo y al Congreso a buscar acuerdos mínimos antes del primer aniversario del gobierno. Sin embargo, mientras persista la lógica de “gobierno en minoría” y la cultura del incumplimiento, la paciencia seguirá siendo un recurso escaso y desigualmente repartido.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.