El bloque opositor Juntos por el Perú sufrió una derrota contundente en el Congreso al fracasar sus tres iniciativas clave contra el gobierno: censura a Astudillo, archivamiento de facultades legislativas e interpelación a Chang.
Esta semana, la fracción parlamentaria de Juntos por el Perú vio frustrados sus esfuerzos por presionar al Ejecutivo. La moción de censura al ministro del Interior, Rafael Astudillo; el pedido de archivamiento de las facultades legislativas; y la interpelación al ministro de Educación, José Antonio Chang, colapsaron tras la retirada de apoyos por parte de congresistas aliados, entre ellos Alfonso López Chau (Avanza País), Ricardo Belmont (Restauración Nacional) y Jorge Nieto (Movimiento Regional Amazonas). El líder del grupo, Roberto Sánchez, se precipitó en sus declaraciones duras contra el gobierno, lo que terminó arrastrando a sus voceros Ernesto Zunini y Giannina Avendaño, cuyos cargos quedaron debilitados tras el revés.
Dato clave: La moción de censura a Astudillo perdió el respaldo de al menos cinco congresistas tras las primeras manifestaciones públicas, lo que precipitó su desplome.
El episodio revela la fragilidad de la oposición organizada frente al Ejecutivo. Juntos por el Perú, tras su derrota electoral en la segunda vuelta, intentó asumir el liderazgo opositor con una estrategia agresiva y sin consensos internos ni externos. La falta de coordinación con congresistas independientes y de otros partidos —que ya tenían sus propias ambiciones— evidenció una desconexión con la realidad parlamentaria. La imagen de una “bandada desplumada” resume no solo el fracaso táctico, sino también la crisis identitaria del bloque, cuya capacidad de influencia se ve seriamente cuestionada.
Contexto
La derrota de Juntos por el Perú ocurre en un escenario de alta tensión política tras la elección presidencial, donde el gobierno actual obtuvo un mandato claro. La fracción, que en 2021 logró cierta relevancia con su apoyo a la segunda vuelta, ahora se enfrenta a la tarea de reinventarse. Sus intentos de imponerse como eje de la oposición se tropezaron con la independencia de otros actores parlamentarios, que prefirieron negociar con el gobierno en temas puntuales —como las facultades legislativas— antes que sumarse a una estrategia de confrontación total. Las reacciones internas, desde el silencio de Nieto hasta las críticas internas a Sánchez, apuntan a una posible reconfiguración de alianzas en los próximos meses.
¿Qué sigue?
La oposición deberá decidir si mantiene una postura de bloqueo total o opta por negociaciones puntuales para preservar su vigencia. Para el gobierno, el desafío será mantener la estabilidad legislativa mientras avanza en resultados concretos contra la inseguridad, tema clave para la percepción ciudadana. La próxima iniciativa parlamentaria será una prueba decisiva para medir si la derrota de esta semana ha dejado una marca permanente en la credibilidad de Juntos por el Perú.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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