El presidente del Congreso, Miguel Torres, condenó los insultos dirigidos al ministro César Astudillo durante una sesión de la Comisión de Constitución y reafirmó que ningún parlamentario tiene autoridad para agraviar a funcionarios invitados.
Tras una tensa sesión el miércoles en la Comisión de Constitución, donde se debatieron facultades legislativas, el presidente del Parlamento, Miguel Torres, emitió un comunicado en su cuenta de X rechazando el comportamiento de algunos senadores. El conflicto surgió cuando la senadora Ruth Luque (Ahora Nación) cuestionó públicamente la labor policial y sugirió que Astudillo evitaba abordar una reforma policial; el ministro del Interior, sin haber obtenido la palabra, exigió la retractación de esas afirmaciones, lo que desencadenó una serie de interrupciones, reclamos y gritos que suspendieron el debate por cerca de diez minutos. Posteriormente, el ministro de Justicia, Ernesto Álvarez, y otros legisladores se incorporaron al enfrentamiento verbal, en el que también participó el exparlamentario Iber Maraví.
Dato clave: Torres señaló que “ningún senador tiene licencia para insultar o agraviar a un funcionario invitado al Parlamento”, en clara advertencia contra la falta de respeto institucional.
El incidente refleja el creciente desgaste en las relaciones entre el Legislativo y el Ejecutivo, especialmente tras la reciente aprobación de la Ley de Reforma Policial, que generó divergencias entre autoridades. La tensión se agravó por la percepción de que ciertos legisladores cuestionaban la autonomía técnica de las instituciones de seguridad, lo que generó una reacción defensiva por parte del gobierno. Torres, al asumir la mediación, reforzó su rol como garante del orden parlamentario, recordando que las sesiones deben desarrollarse bajo principios de cortesía y respeto al debido proceso.
Contexto
Análisis: El enfrentamiento no es aislado, sino parte de una dinámica más amplia de confrontación política en torno a la reforma policial y la gestión de la seguridad ciudadana. Las críticas de Luque responden a tensiones previas entre su bancada y el Ministerio del Interior, mientras que la intervención de Maraví —quien ya ha sido cuestionado por su rol en anteriores procesos— evidencia la polarización interna en la comisión. La intervención de Torres busca contener el deterioro de la imagen institucional del Congreso, especialmente en un escenario de baja confianza ciudadana hacia los parlamentarios.
¿Qué sigue?
La Comisión de Constitución retomará sus sesiones la próxima semana, con una agenda que incluye el análisis de la reforma policial y propuestas de modificación a la Ley Orgánica del Congreso. Torres ha indicado que se evaluará aplicar medidas disciplinarias a los parlamentarios involucrados, según lo estipulado en el Reglamento Interno. Mientras tanto, el Ejecutivo reforzará su comunicación institucional para respaldar a sus ministros ante posibles nuevas agresiones verbales en el hemiciclo.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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