Select your language

Expansión geográfica de la plaga en el Perú PiuraCajamarcaÁncashHuánucoRuta sur: 2021→2025

Una plaga fitosanitaria originaria de Ecuador, el Complejo de Punta Morada de la papa, amenaza con afectar 125,000 ha y generar pérdidas por US$ 109 millones en el sector papa peruano.

Según Willmer Pérez, científico del Centro Internacional de la Papa (CIP), la bacteria Bactericera cockerelli, conocida como “cebra chip” o “papa manchada”, ingresó a Perú en 2021 por Huancabamba (Piura) mediante el traslado no regulado de plantas. Actualmente se ha extendido hasta Áncash y su proyección bioclimática indica que podría alcanzar Huánuco, Junín, Pasco y el resto del país. El impacto económico estimado abarca 98,884 toneladas de producción, lo que representa el 17.05% del total nacional.

Dato clave: La plaga puede reproducirse hasta 8 generaciones al año y sobrevivir a temperaturas tan bajas como 2°C, además de detectarse ya a 3,300 msnm.

El daño se manifiesta con amarilleo y decoloración morada en las hojas, enanismo, ausencia de frutos o formación anómala de tubérculos en la parte aérea. Pérez subrayó que, de las más de 4,900 variedades nativas y 360 mejoradas de papa en el Perú, ninguna muestra tolerancia al agente patógeno. Asimismo, la cuarentena vigente prohíbe el traslado sin autorización de material vegetal infectado, bajo riesgo de extender la plaga a nuevas zonas. La amenaza también se extiende a tomate, aguaymanto, ají y capsicums. Para los pequeños productores —que cultivan en promedio 2.5 ha—, la invasión implica una pérdida total de su sustento, mientras los costos de control se disparan: hasta 15 aplicaciones de plaguicidas por campaña y gastos de hasta S/ 6,000 por chacra.

Contexto

La situación agrava la vulnerabilidad de la agricultura familiar, cuyos ingresos dependen directamente de la productividad de la papa. Los seguros agrarios y las compensaciones estatales, que rondan los S/ 400, resultan insuficientes frente a las pérdidas. El aumento de fumigaciones —de 3 a 15 tratamientos por ciclo— incrementa los costos y los riesgos para la salud y el medio ambiente. Ante esto, el CIP y autoridades sanitarias impulsan monitoreo temprano, capacitación a agricultores y el fortalecimiento de cuarentenas regionales, aunque los recursos siguen siendo limitados.

¿Qué sigue?

Los especialistas advierten que la expansión hacia la selva central constituye el siguiente umbral crítico. Se exige una respuesta coordinada entre gobiernos regionales, el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) y el CIP para implementar planes de contingencia, incluyendo semillas libres de plagas y variedades resistentes en desarrollo. Sin acciones inmediatas, la amenaza podría traducirse en una crisis productiva de magnitud nacional.


📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.