Un menor de 16 años fue detenido en Alicante como presunto líder de KillSec, grupo ciberdelictivo responsable de más de 1.000 ataques globales, muchos con ransomware y uso de IA.
La detención se produjo en el marco de la operación internacional KillSwitch, coordinada por Europol y Eurojust, y ejecutada por fuerzas de seguridad de España, Grecia, Reino Unido, Rumanía y Estados Unidos. El grupo, activo desde aproximadamente 2024, habría ejecutado más de 1.000 ciberataques, de los cuales 500 tuvieron éxito y afectaron a más de 280 víctimas, incluyendo entidades catalanas atacadas en 2025 con daños estimados en 1 millón de euros.
Dato clave: Las autoridades aseguraron 110 terabytes de datos, cinco servidores centrales y el control de la página de filtraciones del grupo.
KillSec operaba explotando vulnerabilidades en infraestructuras tecnológicas, especialmente en servicios de almacenamiento en la nube, para robar información sensible y exigir rescates en criptomonedas bajo amenazas de publicar los datos en la dark web. El presunto líder, identificado como administrador principal del grupo, utilizaba incluso herramientas de inteligencia artificial para automatizar la identificación de objetivos y el despliegue de ransomware. En España, la investigación estuvo a cargo de la UCO de la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra, tras un ataque a una entidad catalana que motivó la investigación.
Contexto
Este caso refleja la creciente profesionalización y sofisticación de grupos ciberdelictivos, incluso entre menores de edad, con capacidades técnicas que rivalizan con organizaciones ilegales tradicionales. El uso de IA para ciberataques marca una nueva etapa en la evolución del crimen digital, donde la automatización y la velocidad de ataque aumentan exponencialmente la amenaza para empresas y entidades públicas. Las autoridades europeas han reforzado su cooperación tras constatar que estos grupos operan con estructuras descentralizadas y transnacionales, dificultando su rastreo.
¿Qué sigue?
Las investigaciones continúan para identificar a otros integrantes del grupo y nuevas víctimas, analizando los datos intervenidos. Las autoridades advierten que la desmantelación de KillSec podría desencadenar la aparición de nuevas facciones o la reconfiguración del cibercrimen organizado. Se espera que el caso sirva de precedente para fortalecer los marcos legales y técnicos de respuesta ante amenazas cibernéticas de alta escala.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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